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Diego Raya
Ciudad de México.- Las alcaldías de Cuauhtémoc y Benito Juárez —perímetros administrados por Alessandra Rojo y el panista Luis Mendoza, respectivamente— se posicionan como las demarcaciones con la mayor tasa de incidentes de violencia y discriminación hacia personas de la comunidad LGBTQ+ con base en denuncias realizadas.
De acuerdo con la información, en la alcaldía Cuauhtémoc, la tasa de incidentes de violencia y discriminación hacia las personas que no se identifican con el grueso de la población heteronormada fue de 53.49. Lo anterior implica que, por cada 100 mil personas que habitan esta zona, la frecuencia de personas LGBTQ+ que sufren un ataque es de 53.
Por otro lado, en la alcaldía Benito Juárez, la tasa de incidentes por discriminación fue de 13.59, según datos de organizaciones no gubernamentales como Visible y Amicus. En ese sentido, esta estadística implica que, de cada 100 mil habitantes del perímetro, alrededor de 13 podrían ser víctimas de algún acto de discriminación.
En el tercer lugar de las demarcaciones con la tasa más grande en materia de discriminación y violencia hacia esta comunidad fue Álvaro Obregón —gobernada por el morenista Javier López Casarín—, la cual registró una incidencia de 10.86. La tasa permite dimensionar información de acuerdo con la población de cada alcaldía.
Los datos demuestran que, pese a que en las demarcaciones de Rojo de la Vega y Luis Mendoza existen de forma histórica múltiples sitios, bares y antros para la comunidad LGBTQ+, la tolerancia de parte de personas que se identifican como cisgéneros aún es una asignatura pendiente para garantizar el libre desarrollo de la población.
Además, es posible saber que, de acuerdo a las denuncias recibidas, la edad de los quienes sufrieron algún acto de discriminación estaba en dos rangos: entre los 18 y 25 años y de 31 a 35. Más aún, la orientación sexual del grueso de las víctimas era gay y los actos ocurrieron en algún espacio privado en su mayoría.
Finalmente, la incidencia registrada al interior de la capital permite afirmar que la mayoría de las agresiones hacia miembros de la comunidad LGBTQ+ fueron por actos verbales —groserías, palabras altisonantes, burlas, etcétera— así como por actos físicos, es decir, golpes, agresiones físicas y cualquier clase de contacto.