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JUAN R. HERNÁNDEZ
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- México es uno de los países con mayor actividad sísmica en el mundo. Tan solo en los últimos años se han registrado más de 70 sismos anuales de magnitud superior a 7, y en estados como Guerrero, Oaxaca y Chiapas se concentra la mayor parte de estos eventos debido a la interacción de placas tectónicas.
En entrevista con Diario Basta, la maestra Delia Bello, catedrática del Instituto de Geofísica de la UNAM, explicó que el país se encuentra en un marco tectónico donde confluyen cinco placas, siendo la subducción de la placa de Cocos bajo la Norteamericana la principal causa de los movimientos telúricos.

La especialista recordó que México ya ha experimentado sismos dobles, como ocurrió en 1985 y en Oaxaca en años recientes, aunque con diferencias de horas entre uno y otro. Lo ocurrido en Venezuela, con dos terremotos separados por apenas 39 segundos, es poco común, pero no imposible en regiones con fallas cercanas.
“En México existe riesgo de dobletes sísmicos, porque las condiciones geológicas son semejantes a las que se observaron en Venezuela o Turquía”, señaló.
Bello Segura explicó que en sismología se distinguen réplicas, dobletes y sismos precursores, como el caso de Japón en 2011, donde un evento de magnitud 7.6 antecedió al devastador terremoto de 9.1 que provocó el tsunami de Tohoku. En México, los dobletes se deben a rupturas casi simultáneas de fallas cercanas, mientras que las réplicas ocurren en la misma zona del sismo principal.

La académica subrayó que el riesgo no depende solo de la cantidad de sismos, sino también de la vulnerabilidad de las construcciones y de la preparación social. Recordó que el código de construcción mexicano está a la vanguardia, comparable con países como Japón y Chile, pero insistió en que debe aplicarse rigurosamente en todo el país, no solo en la capital.
Finalmente, destacó que la cultura de prevención ha avanzado gracias a la alerta sísmica y la preparación ciudadana, pero llamó a mantener mochilas de emergencia y planes familiares de protección. “Los sismos pueden ocurrir en cualquier parte de México. La clave está en reducir la vulnerabilidad y cumplir con los códigos de construcción”, concluyó.