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Vence descontrol al gobierno de CDMX; fue deficiente el operativo contra el alcohol 

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Juan R. Hernández, Diego Raya, César Muñoz e Irving González

GRUPO CANTÓN

Ciudad de México.- México ganó en la cancha, pero la seguridad volvió a perder fuera de ella. Pese al operativo del Gobierno de la Ciudad de México ante el triunfo de la Selección Mexicana vs Chequia en su último partido de la fase de grupos del Mundial 2026, este fue deficiente e insuficiente para contener la venta y consumo de alcohol, así como de estupefacientes, además de las peleas de gente alcoholizada.

El intento de descentralizar la celebración se convirtió en un llamado para que capitalinos y extranjeros acudieran al corredor paseo de la Reforma, Zócalo y sus alrededores pese a la fuerte lluvia que en lugar de ahuyentarlos solo sirvió para que la gente se estuviera aventándose en los charcos.

Como ya se había dicho en Diario BASTA! la colocación de más pantallas provocó un desborde humano que los 7 mil 500 elementos policiacos no pudieron contener. Para muestra la decena de videos y fotografías que esta casa editorial documentó previo, durante y en la celebración del triunfo. A pregunta expresa de un reportero a una persona que estaba vendiendo cerveza desde su camioneta sobre la Ley Seca, este contestó “me la paso por abajo” e incluso sonrió para el video, lo que demuestra que la aplicación de la medida, así como del operativo fueron a medias.

ÁNGEL DE LA INDEPENDENCIA

Alcohol, presunto consumo de drogas, peleas, basura e inundaciones marcaron nuevamente los festejos de la afición mexicana en el Ángel de la Independencia tras la victoria del Tri; los dispositivos de seguridad fueron rebasados en esta zona por miles de asistentes, dejando al descubierto una vez más las limitaciones de los operativos implementados por las autoridades capitalinas.

Pese a la Ley Seca anunciada para diversas zonas de la ciudad y el despliegue de elementos de seguridad, durante un recorrido realizado por Basta se observó la venta y consumo de bebidas alcohólicas en distintos puntos del Paseo de la Reforma y sus alrededores.

Cervezas comercializadas entre 50 y 70 pesos circulaban entre los asistentes sin mayor complicación. Algunas eran vendidas directamente desde vehículos estacionados en las inmediaciones, mientras que otros comerciantes improvisados ofrecían bebidas entre la multitud que avanzaba hacia el monumento.

La situación no se limitó únicamente al alcohol. Entre los miles de aficionados también fue posible observar personas consumiendo presuntas sustancias ilícitas, además de diversos altercados y conatos de bronca que obligaron a la intervención de algunos elementos de seguridad desplegados en la zona.

Pese a que durante los festejos Diario Basta documentó el consumo de alcohol y drogas en la vía pública, además de riñas y diversos actos de desorden, el Gobierno de la Ciudad de México aseguró que la jornada concluyó con saldo blanco.

Las autoridades reportaron una asistencia de más de 800 mil personas en los distintos puntos habilitados para seguir el encuentro de la Copa Mundial 2026.

El balance oficial fue realizado con corte a las 22:30 horas; sin embargo, a esa misma hora continuaba el arribo de aficionados al Ángel de la Independencia, donde persistían las celebraciones.

Mientras tanto, grupos de jóvenes organizaban dinámicas y concursos improvisados en plena vía pública. Entre risas, música y gritos de “¡shot, shot, shot!”, varios asistentes desafiaban abiertamente las restricciones anunciadas por las autoridades para este encuentro.

La gran concentración de personas también provocó afectaciones en la movilidad y en la infraestructura urbana. La intensa lluvia registrada durante la tarde dejó importantes encharcamientos e inundaciones sobre Paseo de la Reforma, complicando el tránsito peatonal y vehicular en distintos tramos de la avenida.

A ello se sumó la gran cantidad de basura acumulada tras varias horas de festejos. Latas, botellas, empaques de comida y distintos residuos terminaron dispersos sobre banquetas, camellones y áreas verdes del corredor turístico más importante de la capital.

BELLAS ARTES

Mientras que el gobierno capitalino dispuso pantallas por las inmediaciones del Centro Histórico —como Bellas Artes y el Hemiciclo a Juárez— para descentralizar el flujo de aficionados del Fan Fest del Zócalo, múltiples asistentes se esforzaron por arribar a la Plaza de la Constitución, mientras que el consumo y venta de alcohol también se hizo presente.

En la Avenida de la República se dispuso un operativo para evitar el ingreso de bebidas alcohólicas, sin embargo, los elementos policiacos se vieron rebasados por la cantidad de asistentes, por lo que la venta de alcohol y el consumo fue evidente desde las horas previas al inicio del partido.

Más aún, aunque la venta de bebidas embriagantes estaba prohibida en la zona de la colonia Tabacalera, esta se realizó sin mayor problema en los puestos aledaños al Monumento, con la venta de múltiples tragos como mojitos, cantaritos, palomas, azulitos y piñas coladas.

Mientras tanto, en la pantalla gigante instalada frente al Hemiciclo a Juárez —en la Avenida del mismo nombre—, la afluencia de aficionados con los jerseys verdes fue notablemente menor que en Revolución, pero con la misma constante: el consumo y venta de bebidas alcohólicas se hizo presente en el transcurso del partido.

Por su parte, los aficionados esperaban el inicio del encuentro, tanto la venta como el consumo de cervezas, micheladas y azules se hicieron evidentes, pese a que en las inmediaciones de la Alameda Central existían elementos de vigilancia para evitar lo anterior.

Por su parte, en la pantalla instalada frente al Palacio de Bellas Artes, la presencia de aficionados fue superior a la registrada en Revolución y el Hemiciclo. En esta zona, la seguridad se vio rebasada por la venta de cervezas, las cuales se realizaban a discreción y dentro de mochilas, con precios que superaban los 100 pesos por lata.

Además, algunos aprovecharon la falta de revisión de mochilas y morrales para introducir botellas de vidrio con whisky, tequila y ron, las cuales fueron abandonadas en las calles de la Alameda al término del partido.

A la par de aficionados que eran volados por los cielos, otros asistentes aprovecharon el anonimato y la concentración de las masas para arrojar toda clase de desperdicios hacia otros asistentes: desde latas vacías de cerveza hasta botellas de plástico, así como vasos desechables y latas de espuma.

Una vez concluido el partido, la gente comenzó a desalojar la Avenida Juárez con dirección hacia el Ángel de la Independencia, momento en el cual se hizo evidente la montaña de desperdicios que fueron desechados por los aficionados y arrastrados por la lluvia a las banquetas de la vialidad.

FAN FEST DEL ZÓCALO

El corazón de la capital se convirtió en un hervidero de pasión, caos y astucia. Más de 70 mil personas —aunque algunos conteos preliminares duplicaban la cifra— abarrotaron el Zócalo para el partido de la Selección. Cuando las pantallas oficiales encendieron sus luces con el aviso definitivo de “cupo lleno”, miles quedaron afuera, deambulando como gitanos urbanos por Izazaga, 16 de Septiembre, 20 de Noviembre, Pino Suárez, 5 de Febrero y Guatemala, buscando una rendija para ser parte de la fiesta.

En la calle de Madero, los retenes policiales desviaban el flujo hacia la Alameda o el Monumento a la Revolución, pero el ingenio chilango burló el cerco. El acceso por la calle de Moneda operaba a cuentagotas, pero los aficionados descubrieron rutas alternativas: accesos por pasajes comerciales, la puerta trasera de un hotel que conectaba dos calles y entradas discretas por Guatemala, a espaldas de Palacio Nacional.

La ley seca y los filtros de seguridad terminaron siendo un desafío que la multitud superó con creatividad. Botellas de agua que en realidad contenían alcohol transparente, mochilas blindadas al escrutinio y, sobre todo, los bolsos de las mujeres —menos revisados— se convirtieron en los vehículos perfectos para ingresar cervezas y los ya famosos “azulitos”. En los perímetros, la vigilancia fue rebasada; algunos jóvenes consumían marihuana entre la multitud, mientras que las tienditas de los alrededores vendían cerveza a escondidas. Sobre Madero, las taquerías sacaron mesas a la vía pública desafiando las normativas, y los restaurantes formales hicieron su agosto con promociones de 2×1 y venta libre de botellas desde las cinco de la tarde.

EN EL ESTADIO AZTECA

Asistentes del partido entre México y Chequia ingresaron a las inmediaciones del Estadio Azteca consumiendo bebidas alcohólicas en las puertas de acceso, pese al anuncio de ley seca implementado por autoridades capitalinas, antes de ingresar al estadio, en un ambiente de alta afluencia y saturación en los puntos de entrada, simpatizantes ya entraban alcoholizados ya que hubo presencia de puesto que vendían bebidas en el exterior del estadio.

En calles cercanas en un recorrido por Diario Basta, se detectó la presencia de 67 puestos informales donde se ofrecían bebidas alcohólicas durante las horas previas al encuentro, principalmente en avenida Santa Úrsula y en vialidades como San Jorge, San Celso y San Cástulo. En estos puntos se comercializaban micheladas, mojitos y azulitos, con precios que, según versiones de asistentes, rondaban entre 120 y 170 pesos.

PROTESTAS

En paralelo al ambiente del partido, un contingente de madres buscadoras y familiares de personas desaparecidas inició su movilización desde la estación Textitlán del Tren Ligero y avanzó por la Calzada de Tlalpan hasta llegar a las inmediaciones de la sede mundialista, para visibilizar su exigencia de justicia en un contexto en el que México registra más de 130 mil personas desaparecidas.

Durante la protesta, la presencia de una persona con un disfraz inflable de pato se convirtió en uno de los elementos más visibles de la movilización, Doña Mari, una de las manifestantes expresó: “¿Cómo es posible que mejor le den lugar o espacio a un pato para hablar que a nosotras? Ahí se ve la clase de persona que es la presidenta.”

En la misma zona, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana realizaron el encapsulamiento de un grupo de manifestantes sobre la Calzada de Tlalpan, a la altura de la estación General Anaya del Metro. Los inconformes, integrantes de la Central de Trabajadoras y Trabajadores y del campo, exigían basificación, entrega de uniformes y el cese de presuntos casos de acoso laboral. Por otro lado, colectivos de madres buscadoras llevaron a cabo la ‘cascarita por la memoria y contra el olvido’, en la Glorieta del Ahuehuete, en Reforma.

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