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¡Miserables!

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Por Ricardo Sevilla

Adolfo Plata fue citado en una plaza comercial de Querétaro bajo el pretexto de comprarle toda su colección de estampas. Al llegar, fue detenido por elementos de la Fiscalía de Querétaro y, posteriormente, trasladado a Coahuila.

Las autoridades lo señalaban como el presunto líder de una banda dedicada al robo de residencias, indicando que operaba desde Querétaro y cometía atracos en Saltillo.

Sin embargo, sus familiares, a través de un video, dijeron que se trataba de un comerciante de 41 años, y que era socio de una cadena de barberías.

Adolfo había sido puesto a disposición de la Fiscalía de Querétaro e inmediatamente trasladado (en menos de 24 horas) a Saltillo, Coahuila.

Las autoridades acusaron al coleccionista de tarjetitas de haber cometido un atraco en Saltillo el 31 de mayo de 2026 alrededor de las 16:00 horas, basándose en videos de cámaras de seguridad. Sin embargo, su hermano Leonardo y su esposa demostraron que ese día Adolfo estaba en Querétaro comiendo con sus padres. Además, mostraron que entre el 24 y el 30 de mayo el joven estuvo de viaje familiar en Texas, comprando artículos para su bebé.

En diversos medios locales sostienen que Adolfo fue liberado ayer, y que ya no está recluido en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Saltillo, Coahuila.

No lo sabemos a ciencia cierta porque la Fiscalía General del Estado ha mantenido hermetismo documental, y no se ha dignado a emitir un comunicado oficial en sus canales institucionales respecto al dichoso “acuerdo de coadyuvancia” al que llegaron.

¿Y sabe qué? La verdad es que cuando un caso escala a nivel nacional –y más con un componente tan mediático y absurdo como “lo detuvieron por ir a vender tarjetas de Pokémon”– la presión sobre las fiscalías de Coahuila y Querétaro se volvió insostenible.

Ah, pero los fiscales de Manolo Jiménez y de Mauricio Kuri: Víctor Antonio De Jesús y Federico Fernández son bastante creativos y tramposos.

Y es que, al percatarse de que el caso penal (Causa 1132/2026) se les vendría abajo en la audiencia de vinculación por violaciones al debido proceso y una evidente confusión de identidad, negociaron una salida política vestida de salida jurídica.

Al sembrar la Fiscalía la narrativa de que él “va a coadyuvar para dar con los verdaderos responsables”, lo dejaron en una posición de altísima vulnerabilidad. ¡Miserables!

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