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Ingobernabilidad mundialista: PAN; la administración capitalina quedó superada en festejos

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Juan R. Hernández
GRUPO CANTÓN

Ciudad de México.- Los festejos por el triunfo de la Selección Mexicana en el Mundial se convirtieron en una radiografía brutal del desorden urbano que vive la capital del país. Lejos de una celebración controlada, la Ciudad de México volvió a mostrar su rostro más caótico: peleas, alcohol en la vía pública, vandalismo y una autoridad ausente que, según denuncias, simplemente fue rebasada.


En el corazón de la capital, el Ángel de la Independencia y Paseo de la Reforma se transformaron en escenario de una fiesta sin control. Jóvenes subidos a semáforos, patrullas convertidas en plataformas improvisadas de baile, motociclistas cruzando entre la multitud y envases de vidrio circulando entre miles de asistentes encendieron una mezcla explosiva que derivó en riñas generalizadas.

En redes sociales, las imágenes fueron contundentes: golpes entre grupos de asistentes, agresiones múltiples, personas tiradas en el suelo y una constante presencia policial que, de acuerdo con lo dicho por testigos, no logró contener la situación. En algunos de los videos incluso se observa a elementos de seguridad limitándose a observar o intervenir sin éxito ante la magnitud de los disturbios.


Con más de 400 mil personas concentradas en la zona y 3 mil 500 elementos desplegados, el operativo quedó lejos de ser suficiente. La ausencia de protocolos claros de control de masas volvió a ser el principal señalamiento contra el gobierno capitalino encabezado por Clara Brugada, a quien distintos actores políticos acusan de improvisación.

Liz Salgado, diputada del PAN, fue tajante: el Mundial ya rebasó a la Ciudad de México. Señaló que los operativos anunciados “quedaron en el papel” y denunció que no existe evidencia de una estrategia real para el manejo de multitudes. “Cero protocolos, cero previsión y cero manejo de masas”, lanzó.

Salgado advirtió que la situación no puede minimizarse, pues lo ocurrido no es un hecho aislado sino un patrón que se repite en eventos masivos. Afirmó que la falta de planeación convierte celebraciones deportivas en escenarios de alto riesgo, donde la línea entre fiesta y tragedia se vuelve cada vez más delgada.


En la misma línea, el secretario de Gobierno del PAN capitalino, Miguel Errasti, acusó directamente la existencia de “ingobernabilidad” en la ciudad. Señaló que la autoridad ha sido incapaz de prevenir y contener hechos de violencia durante concentraciones multitudinarias, lo que ha derivado en daños a terceros, riñas y actos vandálicos.

Errasti advirtió además sobre otra falla estructural: la falta de atención adecuada a visitantes extranjeros, la ausencia de protocolos de orientación y la insuficiencia de traductores en caso de incidentes. Para el panista, la capital no está preparada para eventos internacionales de esta magnitud.

Incluso mencionó que, en zonas como la alcaldía Cuauhtémoc, gobernada por Alessandra Rojo de la Vega, también se han registrado agresiones en contextos de concentración social y comercio en vía pública, sin una respuesta efectiva de las autoridades.

La crítica más dura llegó con una advertencia repetida: no se debe esperar una tragedia para actuar. La oposición insiste en que el actual esquema de seguridad es reactivo, no preventivo.

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