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Un adjetivo en este caso, califica el comportamiento, la sumisión y la postura política. La pobre derecha sigue con los intentos de desviar la atención hacia otra cosa que no sea el trending topic de todo el fin de semana por la rechifla y el insulto a su pre, pre, pre, suspirante a candidato, Ricardo Salinas y que se volvió adjetivo: la perrita de Trump.
“La voz del pueblo es la más sonora salva”, escribió Calderón de la Barca, y en efecto, no mata literalmente, pero sí constituye un simbólico dardo envenenado de lo que piensa el pueblo, ese que se manifestaba afuera del estadio, planeado solo para las élites que son sostenidas por ese pueblo que se quedó afuera, porque “no es digno”, porque su bolsillo no alcanza para comprar un boleto que constituiría el salario de varios meses. En la pasarela, un “rey”, de chocolate sonreía mientras se dirigía a la puerta VIP, de la mano de su esposa y rodeados de guardaespaldas (no vaya a ser), sonreían con la falsa certeza de verse ya colocados en la silla para el 2030; desnudos y ciegos, así los veía la gente desde las barreras puestas para que “el agua y el aceite no se mezclen”, la desnudez simbólica del que muy pronto se le congeló la sonrisa al ver que en el mundo real no hay bots, que no todo son aduladores, o granjas pagadas, que no son sus empleados a los que puede exigir trabajar sin que les sean pagados correctamente sus sueldos o prestaciones; que la “tele” no manda en la calle y que ese pueblo llano al que en incontables ocasiones ha insultado (la última al llamarlos monos), no está ciego y que la memoria le alcanza para recordar su dinero malhabido, sus chantajes, sus inescrupulosos cobradores y sus raterías envueltas en el oropel de la presunción de un yate o un helicóptero.
Los gritos, las mentadas y el sonoro (ya adjetivo) “la perrita de Trump” fue el dardo envenenado que le recordó que a pie de calle, no sería capaz de mostrarse entre la multitud como lo hiciera López Obrador en aquella icónica fotografía en la Megamarcha del 2022 y que fue portada de su libro Gracias.
A Ricardo Salinas Pliego se le ha dicho de todo: usurero, el evasor, oligarca, vende patria, rata, delincuente, ladrón y muchas otras, sin embargo, esta última, flecha envenenada hecha de palabras, mostró la verdadera naturaleza de un hombre que solo quiere el poder para beneficiarse y entregar nuestros recursos a Trump como lo ha hecho Milei y muchos otros en américa latina y el mundo. La frase que lo muestra de cuerpo entero, que mejor lo califica y que desde el viernes ya es adjetivo.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez