41 lecturas
En una capital morada y demorada por las manifestaciones, la amenaza de Tláloc y entre el disgusto de los ciudadanos ante las protestas sociales, la incapacidad del gobierno federal para resolver el problema de los maestros que ya se eterniza, con un Mario Delgado que es el menos indicado para la SEP o para resolver este problema, ofreciendo consulta escuela por escuela en lo que se ve como una estrategia para patear el bote (que no el balón) del conflicto.
El espectáculo, más elitista que social, siguió su curso y porque aquí la casa nunca pierde y me refiero a los directivos internacionales del fútbol, se fijaron más reglas, sanciones y multas para los que “comercialicen” con nombres, logos y siglas del evento.
Guadalajara, entre cifras ocultas de desaparecidos y violencia por el crimen organizado que se ocultan entre escasez de agua o agua sucia, que es, por supuesto, solo para los locales que, su gobernador de alto copete ha decidido ignorar y también ha pateado el bote ante las protestas por la opacidad de la SIAPA, el “arreglo” de la Minerva, los uniformes de diseñador y el excesivo gasto para “poner presentable a la ciudad” que ya venía acumulándose al gasto del Tesla Cybertruck y los perros robot que a fin de cuentas, no han servido para nada.
Y como cereza del pastel, está el gobernador de Nuevo León, el emecista Samuel García,
su gran idea para “decorar” la ciudad fue la de cubrirla con lonas, malla ciclónica revestida de verde artificial y bardas de concreto para cubrir avenidas clave y zonas humildes, porque “la pobreza es fea” y es mejor taparla con muros de ignominia que resolverla; oficialmente para “mejora urbana”, pero lo cierto es que intenta esconder bajo la alfombra el pésimo trabajo del gobernador para que “las visitas” no se enteren, de un Samuel García que ya acumula alrededor de 19 demandas de juicio político, casi todas por peculado, la última,
presentada por Morena hace unos días.
Con todo ello y más, el balón rodó y seguirá rodando porque el negocio multimillonario no se detiene, porque el merchandising no se detiene, porque es un asunto tanto económico como político cuyos jerarcas han hecho propio. Un juego que naciera oficialmente en 1863 como una sana competencia deportiva, fue transformándose a partir de ser tomado por la FIFA desde 1902 y luego, en los 70, salta de los llanos del mundo al gran negocio que es hoy, patrocinado ampliamente por una refresquera, aunque se vulneren los reglamentos sanitarios del país, todo para favorecer al capitalismo zombi.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez