Síguenos

¿Qué estás buscando?

Voces

Zambrano, el nuevo arrimado del PRI 

56 lecturas

Por Lengua Larga

En la política no hay muertos, solo resucitados mal maquillados. Y si alguien está intentando demostrarlo es Jesús Zambrano, mejor conocido como “Chucho”, quien después de ver cómo el PRD se convirtió en pieza de museo, decidió emprender una nueva cruzada: encontrar quién le prestara un techo político para no desaparecer junto con las siglas que ayudó a sepultar.

Porque una cosa quedó clara tras la extinción del Partido de la Revolución Democrática: el Sol Azteca se apagó y dejó a varios de sus históricos dirigentes buscando enchufe. Entre ellos, por supuesto, Zambrano, quien pasó de dirigente nacional a sobreviviente político profesional. El propio Chucho reconoció que el PRD que construyeron hace 35 años “ya no existe”.

Y ahí comenzó el viacrucis. Cuentan los enterados que Zambrano se dedicó a buscar a Alejandro Moreno por cielo, mar y tierra. Que si una llamada por aquí, un saludo por allá, una foto casual, una invitación “institucional”. Todo con tal de que Alito volteara a verlo. Porque una cosa es quedarse sin partido y otra muy distinta quedarse sin reflector. ¿Verdad Alfa González?

La escena habría sido digna de una telenovela política: Chucho, cargando los restos del PRD como quien lleva una urna funeraria; y Alito, observando desde el balcón del PRI, partido que hace apenas unos años era señalado por los perredistas como la encarnación de todos los males nacionales.

Pero los tiempos cambian. Y más cuando el hambre de supervivencia política aprieta.

Después de todo, Zambrano fue uno de los arquitectos de aquella alianza PAN-PRI-PRD que terminó convirtiendo al viejo partido de izquierda en vagón de cola del priismo. Quizá por eso el salto ya no resultó tan traumático. Lo difícil fue aceptar que después de décadas de combatir al PRI, ahora tenía que pedir posada.

Al final, Alito dio su brazo a torcer. ¿Cómo no? El dirigente tricolor atraviesa uno de sus mejores momentos internos. Mientras otros partidos se desmoronan, el PRI presume que sigue vivo, conserva estructuras territoriales y recientemente volvió a presumir músculo electoral en Coahuila. Nada mal para un partido al que llevaban años escribiéndole el obituario.

Y Chucho podrá haber perdido el PRD, pero perder la costumbre de vivir de la política… eso sí que no.

Te puede interesar

Advertisement