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¿Y esa boquita, Consejería? 

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Por Lengua Larga

Si algo debería tener la Consejería Jurídica capitalina es cuidado con las palabras. No porque sean poetas, sino porque son gobierno. Y el gobierno, les guste o no, comunica con recursos públicos, desde cuentas oficiales y bajo responsabilidad institucional.

Pero alguien allá dentro decidió que era buena idea responder desde redes institucionales a un video donde un automovilista agrede a un ciclista con un muy elaborado: “jajajaja que bueno por verguero”.

No, el problema aquí no es debatir si el ciclista tuvo o no tuvo culpa. Tampoco si el automovilista reaccionó mal o peor. El verdadero problema es que una oficina pública decidió cambiar el lenguaje institucional por el de caja de comentarios.

Porque cuando una dependencia pública se ríe desde una cuenta oficial, deja de hablar una persona y comienza a hablar el gobierno. Y ahí está el tamaño del error.

En tiempos donde cada dependencia presume protocolos, perspectiva de derechos, manuales de comunicación y capacitación permanente, alguien creyó prudente usar un perfil institucional como si fuera cuenta personal, meme page o chat de amigos.

La pregunta es sencilla: ¿quién administra esas redes?, ¿quién autorizó el comentario?, ¿quién revisa lo que se publica?, ¿o ya de plano el community manager tiene licencia para gobernar desde el libre albedrío?

Porque si el argumento es que fue “un error humano”, entonces también debería existir responsabilidad humana.

Paradójicamente, la oficina encargada de cuidar la forma jurídica del gobierno terminó exhibiendo un problema básico de forma política: la falta de criterio.

Y si de verdad consideran que llamar “verguero” a alguien desde una cuenta pública es normal, quizá entonces sí habría que aplicar el mismo estándar disciplinario que implícitamente promovieron.

Porque por “verguero”, tal vez deberían correr a quien lo escribió.

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