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La Casona, museo vivo de la cocina de Milpa Alta

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Redacción

Para la riqueza gastronómica de Milpa Alta, una de las regiones con mayor tradición culinaria de la Ciudad de México; el alcalde Octavio Rivero Villaseñor, inauguró La Casona, Museo vivo de la cocina de Milpa Alta, acompañado de Héctor Ulises García Nieto, secretario de Movilidad en la Ciudad de México, quien ostentó la representación de la Jefa de Gobierno; en tanto Violeta Abreu, directora general del Servicio Postal Mexicano, en representación de la Presidenta; además las alcaldesas de Tlalpan, Gabriela Osorio; Tláhuac, Berenice Hernández e Iztapalapa, Aleida Alavez; así como invitados internacionales como el alcalde de Sincelejo, del departamento de Sucre, Colombia.

Durante la inauguración Rivero Villaseñor dijo que, “hablar desde Milpa Alta, es hablar desde el privilegio que tuvimos por tener esta ubicación geográfica, esto nos ha dado el privilegio de la cosecha, el cultivo de la milpa, del maguey, nopal, mole, barbacoa y de las hiervas”. Agregó que “hablar de cosechar y cocinar, es también mirar el ritual de la preparación de los alimentos; es el acto más amoroso que existe en la humanidad. Si algo nos caracteriza en Milpa Alta, es nuestra generosidad y abundancia a la hora de comer, enmarcado por nuestras fe y tradiciones”.

Octavio Rivero detalló que en dicho museo se trabajó con la curadora Malena Díaz y la museógrafa María Teresa Díaz López. Rivero Villaseñor definió que el Museo vivo de la cocina de Milpa Alta, contará con 6 salas y será un espacio dedicado a preservar, difundir y celebrar la riqueza gastronómica de Milpa Alta.

En la primera sala llamada Milpan, esta dedicada al maíz, su producción y sobre todo sus productores, en esta lugar el maíz que cubre una pared será renovado en cada cosecha; la segunda sala está dedicada al mercado sagrado, un homenaje a la cotidianidad, a las diferentes tradiciones y cientos de festividades, que en voz de la museógrafa Teresa Díaz, quien fue la encargada del montaje, en Milpa Alta “se vive una fiesta interminable”.

En la tercera sala, la molienda que nos une, está en la cocina de la casona, que fue reconstruida y ahora representa la transformación de los alimentos, con el fogón, el metate y otras herramientas que convierten en platillo, toda la materia prima. La sala cuatro, El oro verde, en referencia al principal producto agrícola de Milpa Alta, el nopal; aquí fotógrafos de la región interpretan la fusión de la vida, con la tierra y lo enmarcan con la frase “todos somos semillas y algún día volveremos a la tierra”.

En la quinta sala, la favorita de Helena Díaz, curadora del museo, está dedicada a Las temporaleras, aquellas mujeres que salen en temporada de lluvia a recoger las plantas, comestibles o medicinales, los frutos y los hongos que da la tierra, es en esta habitación donde los olores que desprenden las plantas medicinales colgadas junto a gotas de lluvia de cristal, envuelven y arropan a los visitantes.

La mesa infinita, es la última sala del recinto y está dedicada a las cocineras tradicionales, aquellas que día a día nos preparan comida, en la mañana, a medio día y en la noche; y a lo que implica la tradición de comer en familia.

La Casona busca reconocer el papel fundamental de las cocineras tradicionales como guardianas de los saberes. A través de exposiciones, experiencias sensoriales, talleres, investigación gastronómica y encuentros comunitarios, el museo propone una forma distinta de entender la cocina: no solo como alimento, sino como cultura viva.

Este espacio invita a los visitantes a recorrer la historia culinaria de Milpa Alta, descubrir sus ingredientes emblemáticos, conocer las manos que preservan estas tradiciones y participar en una experiencia donde el pasado y el presente se encuentran alrededor del fuego, el comal y la mesa, de una forma gratuita y ubicada en la calle Sonora sur 10, a una cuadra del edificio de gobierno en el centro de Villa Milpa Alta.

 

 

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