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La pelea por las curules chintololas

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Por Ana E. Rosete

@espinosa_rosete

En política capitalina, pocas demarcaciones resumen tan bien la disputa entre territorio, estructuras y apellidos como Azcapotzalco. Y aunque faltan definiciones formales, los nombres ya circulan para las curules en el Congreso CDMX en cafés políticos, casas de gestión y reuniones vecinales.

El distrito compartido entre Azcapotzalco y Miguel Hidalgo, aparece como uno de los espacios más codiciados. Ahí asoma nuevamente el nombre de Víctor Hugo Romo, su fortaleza histórica ha estado más vinculada a Miguel Hidalgo que a Azcapotzalco, lo que podría convertirse en su principal reto. En la conversación también aparece Luisa Fernanda Ledezma. A diferencia de hace algunos años, hoy ya no puede venderse como una apuesta nueva: actualmente es diputada local plurinominal por Movimiento Ciudadano y mantiene presencia política en Azcapotzalco por ser hija de Luisa Alpízar. Quien ya juega con ventaja operativa es Alejandro Carbajal.

Actual diputado local por el Distrito 3, conoce la administración pública y difícilmente puede acusársele de improvisación. Su apuesta sería clara: vender experiencia y operación. Pero en Morena también existen otros nombres que aparecen constantemente en las quinielas. Arturo Barajas y Emanuel Vargas representan perfiles ligados al trabajo interno y a las estructuras territoriales que suelen pesar más de lo que parece cuando llega la hora de las encuestas y los acuerdos. En Azcapotzalco, como en buena parte de la ciudad, las candidaturas rara vez se deciden únicamente por popularidad.

Y luego está Leonardo Vanegas. Su nombre aparece una y otra vez cuando se pregunta quién tiene arraigo real en colonias, pueblos y unidades habitacionales. El hombre construyó cercanía territorial y es la única carta fuerte que tiene el Partido del Trabajo en Azcapotzalco.

Por eso, dentro y fuera del oficialismo, muchos lo describen como “el consentido de Azcapo”: un perfil conocido, con operación territorial y bajo nivel de rechazo.

La pregunta no es quién quiere contender. La verdadera pregunta es qué premiará Azcapotzalco en la siguiente elección: experiencia, estructura, apellido o cercanía.

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