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Por Ana E. Rosete
En Miguel Hidalgo ya comenzó la carrera de 2027, aunque formalmente nadie quiera admitirlo. Y basta revisar los movimientos de sus tres principales figuras legislativas locales para entender que el Congreso capitalino se convirtió, más que en destino, en plataforma.
Laura Álvarez, diputada panista por representación proporcional, parece tener claro que el Congreso le queda corto. Su apuesta política ha sido construir una narrativa territorial y familiar alrededor del proyecto que hoy gobierna la alcaldía. Puede reelegirse como legisladora local, como prácticamente todos los diputados capitalinos bajo las reglas vigentes, pero su ruta apunta a algo distinto: la sucesión en Miguel Hidalgo.
El problema para ella no es jurídico, sino político. La cercanía con el grupo gobernante local es fortaleza y, al mismo tiempo, vulnerabilidad en tiempos donde el discurso contra el nepotismo pesa más que antes.
América Rangel juega otro tablero. La diputada panista construyó una marca propia, mucho más ideológica y mediática que territorial, aunque sus números electorales le permiten presumir resultados que pocos en su partido tienen. Ganó el Distrito 13, que abarca toda Miguel Hidalgo, con una votación histórica y eso la mantiene en la conversación sucesoria. También podría optar por reelegirse, pero su comportamiento político de los últimos meses refleja algo distinto: está en modo candidatura. Su desafío será demostrar que el ruido en redes puede convertirse en estructura electoral.
Y luego está Víctor Hugo Romo. Quizá el político con más kilometraje de los tres, pero también el que enfrenta el escenario más complejo. Nadie puede regatearle experiencia ni conocimiento territorial; sin embargo, las elecciones también construyen narrativas y la suya carga todavía con la derrota frente a Mauricio Tabe en 2021 y con la incapacidad de recuperar la alcaldía para Morena en 2024, cuando acompañó la estrategia territorial de su grupo político. Hoy sigue activo, moviliza estructura y mantiene presencia, pero el desgaste acumulado pesa más cuando se trata de volver a pedir el voto para el mismo cargo. Por eso, aunque puede reelegirse como diputado local, parecería que su margen para otra candidatura en Miguel Hidalgo es mucho más estrecho que hace algunos años.
La conclusión es sencilla: los tres pueden reelegirse legalmente, porque la legislación capitalina permite elecciones consecutivas para diputaciones locales. Pero la discusión real no está en lo que permite la ley, sino en lo que permite el momento político. En Miguel Hidalgo, más que reelecciones, lo que ya comenzó es la disputa por herencias, relevos y supervivencias.