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Por Salvador Guerrero Chiprés
@guerrerochipres
En la víspera de los dos años de su victoria electoral, la Presidenta Claudia Sheinbaum transformó el Monumento a la Revolución en foro de rendición de cuentas y escenario para fijar postura de firmeza institucional en la defensa de la soberanía.
Detrás de la contundencia de las palabras está el desafío estructural de gestionar una relación con Estados Unidos donde la seguridad mutua y la integración económica exigen pragmatismo técnico y claridad en el mensaje, como ocurrió ayer.
“¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada o quizá estamos viendo cómo sectores de ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones del 2026 o acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país?”. Cuestionamientos sin retórica en un contexto de fricciones diplomáticas y operativas, con episodios críticos como la presencia no registrada de agentes de la CIA en Chihuahua o las presiones en torno al gobierno de Sinaloa.
Al afirmar categóricamente “México está de moda”, Sheinbaum respaldó la narrativa de soberanía con datos duros: estabilidad del peso —la segunda moneda más apreciada frente al dólar a nivel global—, récord de Inversión Extranjera Directa, crecimiento en el salario mínimo y turismo.
El señalamiento de uso político-electoral y la denuncia de las campañas digitales de la derecha son poderoso catalizador de cohesión interna. En la plaza se alzan banderas, cartulinas y el grito “no estás sola”.
Desde el presídium, la presencia del gabinete legal y la destacada participación de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, en primera línea, son señal inequívoca de continuidad institucional estratégica entre los liderazgos clave del movimiento.
Frente a la retórica opositora de confrontación, la apuesta está en un frente unificado con respaldo territorial donde la soberanía está de moda.