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“No vean Tv Azteca”, dijo la presidenta y le salió del alma, más que una censura fue un comentario pero le dio carnita a la televisora para seguir ladrando. Sí, ladrando, es lo que ha hecho desde que de forma fraudulenta obtuvo la concesión, se ha especializado en robar (chiquihuitazo), mentir y explotar el morbo, a través del chisme y el linchamiento con un código de ética que exhibe, aunque muy escondido, dentro de su página corporativa pero que es a todas luces un adorno.
Nada habría sucedido si el gobierno hubiera condonado su adeudo en el sexenio anterior, el dueño habría seguido alabando los beneficios de la 4T, pero esos tiempos se acabaron, y la venganza del llamado “usurero del Ajusco” ha sido transexenal. En sus “sueños de opio” se ve candidateado y haciendo negocios a su favor desde la presidencia como émulo de Trump y de nuevo la voz pública (que es mucha), vuelve a pedir que se le quite la concesión, sería interesante que se le quitara no solamente esa, sino todas las que tiene a costa del erario y que continúan como continúan los funcionarios corruptos que las permiten. La concesión desafortunadamente permanecerá al menos hasta que se cumpla la firma pactada (1 de enero de 2042), eso si antes no lo embargan, cosa que también dudo.
Aunque la lista de faltas que ha cometido el dueño de la televisora del Ajusco es larga, se cuenta la apología de la violencia, uso del canal como instrumento político, fraude, información falsa y/o distorsionada, chantaje, arriesgar a la población durante la pandemia, animando a la audiencia a no respetar los lineamientos del Sector Salud ante el COVID, etc., desafortunadamente por ninguna de estas acciones ha sido multado o amonestado.
Tanto el canal como su dueño gozan de total impunidad y por ello sigue abusando.
Existe por supuesto la libertad de ver o no cierta programación, pero sería bueno considerar qué tan conveniente es para nuestra salud mental y la de nuestra familia, exponerse al odio, la mentira, la infamia y la traición; qué tan conveniente es que te usen como instrumento y pretendan manipular tu opinión al grito de “Esta noche en hechos” o ver cómo se lleva al cadalso a inocentes por medio de burlas y mentiras en programas de supuesto “espectáculo”, en donde el único espectáculo es la amargura de una mujer con voz chillona que pretende ser jueza del mundo y de las acciones de los demás; en ambos casos con la “camiseta bien puesta” porque la dignidad ahí, está reñida con el dinero y ees mejor tener la chequera inflada.
Elegir dónde informarnos y qué nos entretiene es nuestra responsabilidad y parte fundamental de nuestra salud mental, personalmente prefiero informarme por medios veraces y buscar un entretenimiento que no esté basado en el chisme, el engaño ni la humillación al otro, por lo que también recomendaría: No veas Tv Azteca.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez