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Filtros aeroportuarios

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Por Eduardo López Betancourt

elb@unam.mx

Es evidente y necesario, que los pasajeros de vuelos comerciales se sometan a revisiones, tanto de su persona como de su equipaje. El problema radica en que, en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, la actitud de los empleados encargados de dichas revisiones resulta sumamente agresiva hacia los usuarios, los tratan con despotismo, intentando humillarlos y menoscabar su dignidad de forma innecesaria.

Cuando el viajero utiliza un aeropuerto, debe ser tratado con respeto en todo momento, sin que se le haga sentir como un potencial infractor que pretende introducir mercancía prohibida. Es cierto, con frecuencia se detectan pasajeros que transportan estupefacientes u otros artículos estrictamente vedados, y que por ello la revisión exhaustiva se hace imprescindible; sin embargo, esa necesidad no justifica, bajo ningún concepto, un trato autoritario ni la presunción de culpabilidad generalizada. La cordialidad, cortesía y respeto deben ser la norma, no la excepción.

La situación se agrava en la revisión documental, quienes la realizan demuestran torpeza e incapacidad manifiesta; su dificultad para leer con fluidez genera demoras innecesarias en la verificación de pasaportes y demás documentación, especialmente en casos que requieren atención particular, como el de los menores de edad.

Los empleados que desempeñan una función tan delicada, como la de atender y revisar a los pasajeros, deben hacerlo con educación y diligencia. Esa misma actitud debería reflejarse en la inspección del equipaje, proceso que en el Aeropuerto Benito Juárez se convierte con demasiada frecuencia en una experiencia degradante. Que a una pasajera se le interrogue y humille por llevar un labial en su bolso, llegando al extremo de cuestionarle el tono del cosmético, ilustra con elocuencia el nivel de despropósito al que han llegado estos procedimientos. Lo que debería ser un trámite ágil, se convierte en una auténtica tortura para quienes viajan a destinos nacionales e internacionales.

Resulta imperativo señalar, la preparación del personal destinado a los filtros de seguridad del Aeropuerto Benito Juárez deja mucho que desear. Las autoridades competentes deben atender este problema con urgencia y seriedad, pues la imagen que proyecta nuestra principal terminal aérea, repercute directamente en el prestigio del país ante los ojos del mundo.

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