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Por Eduardo López Betancourt
elb@unam.mx
La Dra. Claudia Sheinbaum, pasa por un momento difícil en su gobierno, y no por ella, sino por gente ajena, donde el punto, es una orden de aprehensión dictada, contra varios mexicanos, por un juzgado establecido en la Unión Americana. Entendamos, y ella más que nadie lo debe aceptar, no es en su contra, es contra quienes tal vez actuaron mal, y de cuyas conductas ella no tiene por qué responder. Pero sobre el tema algunas interrogantes, relacionadas con la FGR:
1. La defensa a ultranza que se hace de Rocha, hubiese sido en los mismos términos que con la gobernadora de Chihuahua o el gobernador de Coahuila; no obstante, de manera precipitada, la Fiscalía General de la República mantuvo una clara actitud en defensa de Rocha; esta Institución, lamentablemente no está actuando imparcialmente, su esencia originalmente no era esa, pero al final se ha convertido en parte del sistema. La FGR se ha convertido en un ente político, debería ser autónoma, sin embargo, desde su inicio perdió tal cualidad; hoy se encuentra en manos de una persona esencialmente política y estoy cierto, jamás pensó caminar por los senderos del derecho. Su colaborador, Ulises Lara, respondió “jurídicamente”; tengamos presente, es un abogado “al vapor” de 24 horas, por tanto, no tiene la prestancia ni autoridad y mucho menos la legitimidad, para hablar sobre un tema tan delicado.
2. Nadie en el País desconoce que Sinaloa es un estado infectado por el narcotráfico, donde sus autoridades son participes, circunstancia que impera desde el anterior gobernante, Quirino Ordaz, a quien, de manera sospechosa, sin ser diplomático de carrera y mucho menos de grandes alcances intelectuales, se le envió como embajador a España, donde se precisa, fue para esconderlo de la mafia de la cual formaba parte.
3. Lo que menos debe hacer una Fiscalía seria y responsable, es obstinarse en una defensa ante el proceder de sujetos, que se han visto involucrados en temas de alta discusión y sospecha. Al igual que otros que también estuvieron señalados, se deberá considerar la conveniencia de que enfrenten la justicia norteamericana; esto ha operado en infinidad de personas que han sido reclamadas, quienes no han recibido ningún trato especial.
Lo de Rocha solo es la punta del Iceberg; en un tema tan realmente patético, como el del narcotráfico, hay infinidad de políticos inmersos en tan complicada actividad, por ende, será sano para la jefa del Ejecutivo, facilitarle a la justicia norteamericana que haga el papel que no se hace en nuestros ámbitos jurídicos, por incapacidad, ineptitud y un alto grado de corrupción. Bien se sabe cómo los ámbitos policiacos, pero mucho más los jueces de todos niveles, han mostrado altas y severas limitaciones para actuar en bien de la sociedad. Demos paso al apoyo estadounidense con toda prudencia y respeto de la ley, para acabar con tanto político delincuente.