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Dice Trump que “si México no hace su trabajo contra las drogas, nosotros lo haremos”, y esto no es más que una raya más al tigre en la relación desigual que hemos tenido por 2’’ años; desde la invasión a Texas, la intervención más grande que hemos tenido desde el norte, impulsada por la doctrina del “Destino manifiesto”, la ocupación de Veracruz, la expedición punitiva de Pershing luego del ataque de Villa y luego las presiones diplomáticas por la Expropiación Petrolera, la parálisis del tráfico fronterizo en 1969 y luego las presiones por la Iniciativa Mérida, las “calificaciones” por el control del narcotráfico en ese doble discurso que por un lado fomenta el narcotráfico y por el otro lo reprime y criminaliza, hasta Trump 2.0 con la clasificación de los narcotraficantes como grupos terroristas, siempre hemos tenido todo tipo de controles por motivos reales, inventados o producidos por Estados Unidos para manipular al gobierno mexicano, y todos los presidentes, exceptuando a Cárdenas, López Obrador y ahora Claudia Sheinbaum, todos han cedido a los caprichos del imperio. Son históricas las intervenciones en latinoamérica y en el mundo, la provocación, la desestabilización de los gobiernos con el afán de sojuzgar y “domar” a los que consideran “gobiernos rebeldes”. Ahora, la estrategia es desaparecer a los gobiernos progresistas que aún quedan en el continente y México está a la cabeza por ser faro y simbolo de libertades y , por supuesto, la apropiación de los recursos (agua, tierras, minerales) y para ello, no solamente está el frente que se ha abierto en Chihuahua, sino también con el uso de grupos de derecha (la presencia de Ayuso en México no es casual), aunado a impresentables como Alejandro Moreno, pidiendo formalmente que se condene a Morena por narcotráfico. ¿A los 12 millones de afiliados más los miles más de simpatizantes?, pareciera de risa, pero todo abona, incluyendo los medios corporativos y las cámaras de resonancia de las redes pagadas por la derecha española y por los ricos desplazados del gobierno, Salinas y Claudio X.
La respuesta de la presidenta ha sido el reiterado llamado a la soberanía, aunque alguna trasnochada hable de “soberanitis”, es de vital importancia. Nos ha costado mucho llegar hasta aquí y e camino apenas empieza, es importante no caer en mentiras, comprobar datos y permanecer unidos para campear el temporal Trumpista que, de llegar a México, solamente traería destrucción y muerte, “Cuando se empodera el pueblo, no hay nadie que lo detenga, dijo ayer la presidenta”, y estoy absolutamente de acuerdo.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez