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• Reporteros gritan preguntas mientras presidenta impone orden informativo
• Gobierno busca bajar combustibles y rescatar empleos en AHMSA
• Gabinete económico y social respaldó acciones de la mandataria
Juan R. Hernández
Ciudad de México.- “Será corta”, avisó desde el inicio y cumplió. En apenas poco más de 35 minutos, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la mañanera más breve de su administración, en un salón donde el murmullo creció hasta convertirse en gritos desesperados de reporteros que buscaban colarse con la “mañosa” para lanzar preguntas fuera de turno.
Pero la mandataria no cedió. “Del tema”, soltó firme, marcando la línea de una conferencia diseñada para no desviar la atención del acuerdo con la industria siderúrgica. El mensaje era claro: nada de dispersión.

En primera fila, un gabinete nutrido respaldaba el anuncio: Marcelo Ebrard, Edgar Amador, Luz Elena González, Mario Delgado, Martí Batres, Efraín Morales y Víctor Rodríguez, entre otros. Todos atentos, en una escena más de respaldo institucional que de debate abierto.
Aun con el formato acotado, Sheinbaum aprovechó para destacar el acuerdo con concesionarios de combustibles. Explicó que el diésel, que la semana pasada rondaba los 28.20 pesos, logró reducirse a 27 pesos por litro tras negociaciones. Sin intervención, advirtió, el precio habría escalado hasta los 35 pesos, golpeando directamente el bolsillo de los mexicanos. El objetivo, insistió, es contener la inflación.
El tono cambió cuando abordó el caso de Altos Hornos de México. La presidenta fue directa: primero los trabajadores. En medio del concurso mercantil de AHMSA, pidió al Poder Judicial priorizar el pago de quienes quedaron en el limbo tras el colapso de la empresa en Monclova, Coahuila.

“Hay una historia de corrupción que llevó al cierre”, señaló, al tiempo que reiteró su interés en que la siderúrgica vuelva a operar por su impacto en el empleo regional. La instrucción es clara: liquidaciones conforme a la ley y rescate productivo en puerta.
Mientras tanto, dijo, el contacto con los trabajadores se mantiene a través de la Secretaría del Trabajo, y confió en que el proceso judicial se resuelva en un par de meses.
Así, entre prisas, gritos contenidos y un férreo control del mensaje, la mañanera más corta dejó ver que, cuando se trata de economía, el tiempo también es estrategia.