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Por Diana Sánchez Barrios
El Sistema de Cuidados de la Ciudad de México representa una política integral orientada a reconocer, reducir y remunerar el trabajo de cuidados, históricamente realizado de manera no remunerada por mujeres, para garantizar este derecho al cuidado como un derecho social. Su fundamento jurídico se encuentra en la Constitución Política de la CDMX, que reconoce el derecho al cuidado y mandata la creación de un sistema público que articule servicios, infraestructura y políticas para atender a personas que requieren apoyo en actividades de la vida diaria entre las que destacan: niñas, niños, personas mayores, personas con discapacidad o personas enfermas, y para respaldar a quienes cuidan.
El cuidado comprende el conjunto de actividades materiales y emocionales que son necesarias para sostener la vida como alimentación, higiene, acompañamiento, atención médica básica, apoyo escolar, contención afectiva y organización del hogar entre otras. Representa una dimensión central de la reproducción social y de la economía, aunque muchas veces no sea reconocida como tal. El derecho al cuidado es un derecho fundamental que establece que toda persona tiene derecho a recibir cuidados cuando los necesite, que tiene derecho a cuidar en condiciones dignas y que el Estado tiene la obligación de organizar un sistema público de cuidados.
Este reconocimiento transforma el cuidado que originalmente se mostraba como una práctica privada y feminizada, para constituirlo como un derecho social exigible y una responsabilidad pública. En términos constitucionales, el cuidado deja de ser un asunto doméstico para convertirse en una categoría jurídica vinculada a la dignidad humana, la igualdad sustantiva, la no discriminación y la corresponsabilidad social.
El constitucionalismo democrático establece que la igualdad no es solo formal. Por ello, se incorpora el principio de la igualdad sustantiva, que obliga a remover obstáculos estructurales que producen desigualdad.
La Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, impulsa esta revolución de los derechos sociales en la Ciudad de México, afirmando que el trabajo de cuidados no remunerados ha recaído históricamente en las mujeres y que esta distribución desigual de las responsabilidades limita su acceso al mercado laboral, reduce su autonomía económica y genera pobreza de tiempo. Es necesario reconocer su compromiso para configurar un Sistema Público de Cuidados que reconozca, reduzca y redistribuya el trabajo de cuidados con especial énfasis en la equidad de género. Este programa que próximamente encontrará respaldo legislativo en el Congreso de la CDMX, incluye la creación de centros de cuidados y programas de apoyo a cuidadoras.
El Sistema de Cuidados CDMX no representa solo una política sectorial, es la concreción de un mandato constitucional que redefine la relación entre igualdad, trabajo y sostenimiento de la vida. Nuestro máximo ordenamiento jurídico-político local, es representativo de una de las pocas constituciones en el mundo que reconoce explícitamente el derecho al cuidado y ordena la creación de un sistema público para garantizarlo. El Sistema de Cuidados no es únicamente una red de servicios, sino un proyecto de transformación social que cuestiona la división sexual del trabajo, la economía del mercado y la organización del tiempo urbano.