36 lecturas
Por Pedro Linares Manuel
¿Cuánto de ti necesita ser reconstruido?
Hay una pregunta que incomoda, pero que pocas veces nos atrevemos a responder con honestidad: ¿cuánto de lo que soy realmente me pertenece… y cuánto ha sido construido por otros?
Desde la infancia, el ser humano es moldeado por creencias, miedos, expectativas y estructuras que rara vez cuestiona. Aprende a comportarse, a pensar y a decidir dentro de límites invisibles que con el tiempo parecen naturales. Sin darse cuenta, construye una identidad que no ha elegido conscientemente.
Del caos al orden
El individuo no solo es una piedra bruta que necesita pulirse… en ocasiones, es una estructura mal construida que requiere ser desmontada para poder levantarse de nuevo.
Reconstruirse no es fácil. Implica detenerse, observar y aceptar que muchas ideas, hábitos y formas de actuar no nacieron de una decisión propia, sino de la repetición. Es reconocer que no todo lo aprendido es verdadero, ni todo lo heredado es útil.
Pero hay algo más profundo: reconstruirse duele. Duele cuestionar lo que se creía seguro. Duele dejar atrás versiones de uno mismo que daban identidad, aunque no fueran auténticas. Duele aceptar que crecer implica, muchas veces, desaprender.
La Masonería no busca destruir al individuo, sino ayudarlo a reordenarse con conciencia. Reconstruir no significa empezar de cero, sino conservar lo valioso, corregir lo inestable y fortalecer lo esencial. Es tomar la propia vida como una obra en proceso, donde cada decisión se convierte en un acto de construcción.
En este camino, el mayor riesgo no es equivocarse… es no cuestionarse nunca. Porque quien no se revisa, repite. Quien no se reconstruye, se estanca.
Albañiles del alma
La pregunta entonces no es si necesitas cambiar, sino cuánto de ti está listo para transformarse. Y la respuesta, aunque incómoda, siempre será personal. Para los que no sepan que es la masonería, ni de que trata, les diré ¿qué es ser masón? ¡Masón viene del francés y significa albañil, los albañiles construyen casas y edificios!
Entonces ser masón es ser un constructor y aquí comienza de lo bueno, poder ser un constructor de vida, profesional, de un hogar, ser un constructor de una familia, llevando una vida edificando constantemente. Porque nadie puede reconstruirte… si tú no estás dispuesto a hacerlo. Libros y contenidos: www.mentisnovatea.com | Citas psicológicas: WhatsApp 56 4410 4184