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Todavía está la efervescencia en redes por la presentación en el martes de la salud de la copa mundial, mostrando a ejecutivos y los del patrocinador oficial Coca-Cola durante la Mañanera del pasado martes 3; no hubo explicaciones ni contexto y solamente en algunas cuentas oficiales se aclaraba (extraoficialmente) que había un contrato firmado desde el gobierno de Peña Nieto en el que se especificaba que la figura presidencial debería promocionar la Copa Mundial. No se afirmó que fuera específicamente en el máximo espacio creado para informar al pueblo, la Mañanera, porque entonces no existía, fue creada en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Y surgen las preguntas: ¿por qué no en el Estadio Azteca?, ahora estadio Banorte y parafraseando a la presidenta “los niños están en la escuela, pero en cuanto salgan verán la mañanera”…cierto, y terrible; el adoctrinamiento que empieza en las infancias hacia el consumo de tóxicos avalado desde el Salón Tesorería.
El 4 de marzo, dos noticias: la reunión de la presidenta con integrantes del Consejo Coordinador Empresarial en donde anunciaron una “inversión de más de cien mil millones de dólares en los siguientes años”; y la segunda, el anuncio de SEMARNAT y Bimbo de un convenio de colaboración enfocado en la conservación del oso negro mexicano.
Una refresquera ligada al deporte, una empresa panificadora multinacional propiedad de la familia Servidje, que luchó encarnizadamente contra la Ley de Etiquetado y cuya marca principal, casualmente se relaciona con un oso y que a la fecha sigue usando plásticos de un solo uso.
Nadie se niega a la participación de las empresas, pero debería ser bajo reglas claras, estrictas, con explicaciones que a nadie han dado y con el grave error de permitir y fomentar el greenwashing.
Durante el neoliberalismo conocimos la voracidad del empresariado que acaparó contratos, subvenciones y hasta regalos de tierras y aguas. El enojo es legítimo y la exigencia de explicaciones ante los “osos”, está absolutamente fundamentada. Es urgente que estos y otros temas sean ventilados y no dejarlos pasar así, “pateando el bote”, o en este caso el balón en espera de que la opinión pública olvide, porque es todo lo contrario, el descontento, siempre es acumulativo.
Ana María Vázquez
Escritora/Dramaturga
@Anamariavazquez