Visitas
Un trabajador de la construcción y su pequeña fueron embestidos por una camioneta cuando se dirigían a la escuela en San Mateo Atenco, hoy una comunidad demanda que no haya impunidad.
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La rutina escolar de una familia trabajadora se rompió de forma brutal la mañana del lunes 9 de febrero, cuando Faustino Bernal López, albañil de 50 años, y su hija María Milagros, de ocho, fueron arrollados por una camioneta mientras avanzaban en bicicleta por la calle Chapultepec Sur rumbo a la primaria.
De acuerdo con testimonios recabados en la zona, el vehículo circulaba a exceso de velocidad y con maniobras erráticas. El impacto lanzó a ambos contra el pavimento y destrozó la bicicleta. En lugar de detenerse, el conductor escapó del lugar y se ocultó en un fraccionamiento cercano, lo que encendió la furia de vecinos que presenciaron el hecho.
Faustino fue trasladado de urgencia al Hospital Adolfo López Mateos, donde permanece internado con fracturas severas, lesiones internas y un cuadro infeccioso que mantiene en riesgo una de sus extremidades.
Los médicos no descartan la amputación, una posibilidad que pondría fin a su única fuente de ingresos y dejaría en la incertidumbre a toda su familia. La menor sufrió golpes y crisis nerviosa; aunque fue dada de alta, no ha logrado retomar su vida cotidiana.
La denuncia fue presentada ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, pero familiares acusan lentitud, falta de información y temor a que el caso se reduzca a un arreglo económico. “No queremos dinero para callarnos; queremos que se castigue al responsable”, señalaron.
La noche siguiente al atropellamiento, decenas de habitantes se concentraron frente al fraccionamiento donde se ocultaba el presunto responsable y exigieron su detención. La presión social evitó que el hecho quedara impune y obligó a la intervención policial.
Hoy, mientras el proceso legal avanza con opacidad, la esquina del accidente se ha convertido en símbolo de enojo colectivo. Para los vecinos, no fue un percance vial, sino el reflejo de una impunidad que, de no enfrentarse, vuelve a poner en riesgo a quienes todos los días salen a trabajar y llevar a sus hijos a la escuela.