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MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
Uno de los problemas más graves y persistentes que enfrenta Temascalapa, es el relacionado con el Centro de Almacenamiento de Desechos Radiactivos (CADER), un foco de riesgo ambiental y sanitario que, pese a su gravedad, no ha sido atendido de fondo por el gobierno municipal encabezado por el alcalde Alan Martínez Cervantes.
Aunque el tema no es nuevo y las denuncias ciudadanas se arrastran desde hace décadas, durante el actual ejercicio de gobierno no existe una solución técnica, transparente ni definitiva que garantice la seguridad de la población.
Vecinos y organizaciones han advertido posibles afectaciones a la salud y riesgos de contaminación del acuífero Cuautitlán-Pachuca, sin que el Ayuntamiento haya presentado estudios independientes ni acciones preventivas claras.
El alcalde por una medida política: la clausura administrativa del CADER, argumentando supuestas irregularidades en permisos municipales. Sin embargo, especialistas y autoridades estatales han señalado que el manejo de residuos radiactivos no es competencia del municipio, lo que evidenció una acción simbólica que no resolvió el problema de fondo ni redujo los riesgos existentes.
Lejos de encabezar una estrategia integral, el edil ha incurrido en omisiones clave, como no exigir formalmente un plan federal de retiro seguro de los desechos, no transparentar acuerdos con instancias responsables ni informar con claridad a la población sobre los niveles reales de riesgo. La clausura fue levantada posteriormente, sin que el gobierno municipal explicara resultados concretos o beneficios tangibles para la comunidad.
La falta de gestión efectiva, seguimiento técnico y presión institucional coloca al gobierno local como corresponsable de que Temascalapa siga expuesta a un problema ambiental de alto impacto, mientras la población permanece en la incertidumbre y el riesgo.