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REDACCIÓN
En el municipio de Melchor Ocampo, un grito seco rompió la tarde. Un disparo. La inocencia, hecha trizas en el patio de una casa humilde.
Tres años después, la justicia tocó a la puerta del presunto asesino. La Fiscalía del Estado de México cumplimentó una orden de aprehensión contra Carlos Daniel “N”, señalado como el autor material del homicidio que ensangrentó la comunidad de Paraje de Capulines.
Fue el 15 de septiembre de 2021. La víctima, una niña cuya identidad se reserva, jugaba bajo el sol, confiada en la seguridad de su hogar. De pronto, el estallido. Un proyectil la alcanzó brutalmente. Un segundo menor, también presente, fue atacado, pero milagrosamente sobrevivió. La pequeña fue trasladada con urgencia a un hospital, donde luchó tres días entre la vida y la muerte. Perdió la batalla. La noticia conmocionó a la colonia, sumiéndola en un luto rabioso e impotente.
“Solo escuchamos el disparo y luego los llantos… Era una criatura, solo jugaba”, relata con voz quebrada un vecino, testigo del horror que tiñó de rojo el polvo del patio. El morbo y el miedo se apoderaron de las calles. ¿Quién apuntaría contra un ángel? La investigación, lenta pero implacable, llevó hasta Carlos Daniel. El Agente del Ministerio Público reunió las pruebas y un juez firmó la orden que terminó con su captura.
Ahora, el presunto homicida está tras las rejas, a la espera de que la ley defina su destino. La Fiscalía recuerda que es inocente hasta que se demuestre lo contrario, pero para una comunidad, su captura es un primer paso hacia un cierre que nunca será completo. La sangre de la niña aún grita desde la tierra, exigiendo justicia.