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La ENSU ubica a la demarcación con la peor percepción ciudadana: 82.7% de inseguridad y solo 8.3% de aprobación a la efectividad del gobierno municipal de Cuautitlán Izcalli
JAVIER LETHER
GRUPO CANTÓN
Daniel Serrano Palacios encabeza el gobierno municipal peor evaluado de todo el país, de acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), elaborada por el INEGI, que coloca a Cuautitlán Izcalli, Estado de México, en los últimos lugares en percepción de seguridad y confianza ciudadana.
Según el ejercicio estadístico, 82.7% de la población de Cuautitlán Izcalli considera inseguro vivir en su municipio, uno de los niveles más altos a escala nacional. A ello, se suma un dato aún más contundente: solo 8.3% de los habitantes considera efectiva la gestión del gobierno municipal, encabezado por Serrano Palacios, la cifra más baja registrada en el país.
La ENSU evalúa de manera trimestral la percepción de la población sobre seguridad, conflictos cotidianos y desempeño de las autoridades, y en el caso de Cuautitlán Izcalli los resultados muestran un escenario adverso tanto en materia de seguridad como de gobernabilidad.
De acuerdo con el documento, la baja percepción de efectividad del gobierno municipal se vincula con problemas persistentes en el entorno urbano y la incapacidad de la autoridad para atender las principales preocupaciones de la ciudadanía.
El contraste es claro: mientras en otros municipios del país la aprobación de los gobiernos locales supera el 40 o 50%, en Cuautitlán Izcalli la desconfianza hacia la administración municipal es casi total, reflejo —según el propio INEGI— de un entorno urbano percibido como inseguro y mal atendido.
La encuesta también revela que una amplia mayoría de los habitantes considera ineficaces las acciones del gobierno para mejorar la seguridad, lo que refuerza la percepción de abandono institucional y falta de resultados.
Los datos colocan a Daniel Serrano Palacios en el centro de la crítica ciudadana por una evaluación directa de la población, sustentada en una medición oficial. Para los habitantes de Cuautitlán Izcalli, la inseguridad y el deterioro urbano, no son una estadística: son parte de la vida diaria bajo una administración reprobada.