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La administración del alcalde mexiquense enfrenta cuestionamientos directos por la efectividad de su política de seguridad y por la desconfianza ciudadana que persiste
MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
La situación de inseguridad en Cuautitlán Izcalli continúa siendo uno de los principales desafíos para la administración municipal encabezada por el alcalde Daniel Serrano. Si bien cifras oficiales correspondientes a 2025 reportan reducciones en algunos delitos de alto impacto, la percepción de inseguridad entre la población se mantiene elevada, lo que coloca al gobierno local frente a una responsabilidad directa en materia de resultados y confianza ciudadana.
Especialistas en seguridad pública advierten que la disminución estadística de ciertos ilícitos no es suficiente cuando no se traduce en mejoras palpables para los habitantes. En este sentido, señalan que corresponde al presidente municipal garantizar que las estrategias implementadas, tengan continuidad, supervisión efectiva y un impacto real en colonias con mayores reportes de robos, asaltos y violencia cotidiana.
Vecinos de distintas zonas del municipio coinciden en que persisten problemas estructurales como patrullajes insuficientes, tiempos de respuesta prolongados y una vigilancia desigual, especialmente en horarios nocturnos. Estas condiciones, apuntan, evidencian fallas en la planeación operativa y en el uso de los recursos destinados a seguridad, áreas que dependen directamente de las decisiones del gobierno municipal.
Líderes comunitarios consultados consideran que la administración de Daniel Serrano tiene la responsabilidad de fortalecer la policía municipal mediante capacitación constante, control interno y coordinación efectiva con instancias estatales y federales. También subrayan que la falta de información clara y desagregada por colonias limita la evaluación ciudadana sobre el desempeño gubernamental.
Analistas destacan que la seguridad no puede medirse únicamente en cifras globales, sino en la capacidad del gobierno para reducir la percepción de riesgo, recuperar espacios públicos y generar cercanía entre autoridades y población. En este contexto, la gestión municipal enfrenta el reto de demostrar que las acciones emprendidas no son solo coyunturales.
La responsabilidad del alcalde Daniel Serrano radica, señalan, en asumir que la seguridad es una obligación central del gobierno local y que los resultados —o la falta de ellos— impactan directamente en la vida diaria de miles de habitantes de Cuautitlán Izcalli.
