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Una querella penal presentada por la sexta regidora de Cuautitlán Izcalli, exhibe varias irregularidades en el manejo de la nómina con complacencia de directivos de Serrano
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Una acusación directa de presunta corrupción sacudió esta semana al Ayuntamiento de Cuautitlán Izcalli y puso en el centro del debate público, el manejo de los recursos municipales.
La sexta regidora, Valentina Loa, acudió ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, para denunciar a funcionarios de alto nivel por la inclusión de un empleado fantasma en la nómina oficial, una práctica que calificó como un daño directo al erario.
La querella, presentada el pasado 9 de enero, señala al Director de Administración, Armando “N”, y a la Subdirectora de Recursos Humanos, Leticia “N”, como responsables de permitir que una persona adscrita a la Sexta Regiduría, cobrara salario sin presentarse a laborar ni cumplir función alguna.
De acuerdo con la regidora, el nombre del presunto “aviador” aparece de manera constante en los registros oficiales, lo que evidencia una irregularidad sostenida, y no un error administrativo aislado.
“Cada peso que se paga a alguien que no trabaja, es un recurso que se le quita a la gente”, sostuvo la edil, al advertir que ese dinero podría destinarse a servicios básicos como bacheo, recolección de basura o mantenimiento urbano. Además de la denuncia penal, solicitó la intervención de instancias fiscalizadoras para cuantificar el daño patrimonial y fincar responsabilidades administrativas.
El caso dejó al descubierto fallas graves en los mecanismos de control interno del gobierno municipal. Para la denunciante, la presencia de un aviador en la nómina, sugiere la existencia de una estructura permisiva y opaca dentro de la administración, lo que contradice el discurso anticorrupción del actual gobierno local.
La revelación generó molestia entre vecinos y colectivos ciudadanos, quienes exigieron una investigación exhaustiva y sanciones ejemplares. “Mientras a la gente le suben impuestos y recortan apoyos, hay funcionarios que cobran sin trabajar”, reclamó una habitante de Izcalli. La denuncia abre una crisis de credibilidad para el gobierno municipal y coloca bajo escrutinio público el uso del dinero que pertenece a todos.
