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Aunque el gobierno del alcalde Serrano presume la reparación de miles de fugas durante 2025, colonias completas continúan padeciendo desabasto, baja presión y cortes prolongados
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La red hidráulica de Cuautitlán Izcalli se encuentra al límite, y con ella la paciencia de miles de familias. Mientras el gobierno municipal presume la atención de más de tres mil fugas de agua a lo largo de 2025, en la vida cotidiana persiste una realidad opuesta: llaves secas, baja presión y cortes que se prolongan por días enteros en diversas colonias del municipio.
La administración encabezada por Daniel Serrano Palacios ha convertido las cifras de reparaciones en un eje central de su discurso público. Sin embargo, especialistas advierten que el alto número de fugas no refleja eficiencia, sino el grado de deterioro de una infraestructura envejecida y frágil, que no ha sido intervenida de manera integral. Reparar de forma constante, señalan, equivale a contener una emergencia permanente, no a resolverla.
Vecinos de distintas zonas denuncian que el suministro depende de pipas, horarios irregulares y soluciones temporales que no garantizan el acceso continuo al agua. La vulnerabilidad del sistema es tal que una sola falla en líneas principales deja sin servicio a sectores completos, evidenciando la falta de previsión y planeación.
Analistas políticos sostienen que el discurso optimista difundido por el alcalde en canales oficiales choca con el ánimo social que se percibe en las calles. Lejos de la narrativa de alta aceptación, el malestar crece ante una crisis que no cede y que impacta directamente en la vida diaria de la población. La comunicación gubernamental, apuntan, ha privilegiado la propaganda sobre la rendición de cuentas.
A casi tres años de gestión, la administración municipal no ha logrado revertir los rezagos históricos en materia hidráulica. La ciudadanía demanda obras de fondo, inversión real y un plan claro de largo plazo. Mientras eso no ocurra, Cuautitlán Izcalli seguirá atrapado entre discursos que prometen control y una realidad que, gota a gota, expone la ineficacia oficial.