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Por Xóchitl Bravo Espinosa
Convertirse en una persona independiente económicamente es un anhelo de muchas mujeres. Sabemos que cuando alguien gana su propio dinero, tiene mayor libertad para decidir sobre su vida, la de sus hijos (cuando los hay) y de su hogar, lo que implica cubrir los gastos de comida, ropa, transporte, telefonía, agua, luz y hasta diversión, entre otras cosas.
Con una percepción salarial, se abren las posibilidades para conseguir un trabajo con mayores ingresos, obtener uno formal, o iniciar un emprendimiento. Sin embargo, las mujeres seguimos sujetas a patrones del patriarcado, como ser cuidadoras de la familia o renunciar al sueño de estudiar o tener un empleo, porque se nos impone “encargarnos de la casa” y con ello realizar labores no remuneradas.
En México es tiempo de mujeres. Hoy, con la Cuarta Transformación buscamos romper las desigualdades, brindando a las mujeres oportunidades reales para tener ingresos. Hace poco, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, puso en marcha el “Programa de Autonomía Económica de las Mujeres”, en beneficio de nosotras y de la ciudad.
Cada vez somos más mujeres en el ámbito público, porque hemos demostrado nuestra gran capacidad en diferentes tareas y responsabilidades. La participación de las mujeres en la economía local no es nueva: hemos sido las administradoras de los recursos familiares por mucho tiempo y creadoras de redes de comercio solidarias feministas. Estamos escribiendo una historia diferente; de reconocimiento; de desarrollo personal y colectivo.
Esta acción abre el camino a las mujeres a una vida digna y de respeto a nuestros derechos, gracias a la entrega de un capital semilla, de 25 mil pesos; microcréditos de hasta 100 mil pesos, o la vinculación laboral con empresas comprometidas con la equidad.
Como dijo nuestra Mandataria capitalina cuando arrancó este programa: las mujeres tienen todo el talento para convertirse en líderes de su propio destino. La autonomía económica es imprescindible para la libertad de todas. Estoy segura que así será, por el bien de las que estamos y las que nos siguen.