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Por Miguel García Conejo
De acuerdo con datos de organismos empresariales, las marchas y protestas de las últimas se-manas en las principales vías mexiquenses generaron una pérdida económica de hasta mil 500 millones de pesos.
El libro derecho a la manifestación y a expresar nuestras ideas es guardado con recelo en nuestra Constitución, todos debemos proteger esa premisa como uno de los principales bastiones de nuestra democracia.
Pero ¿qué hacer cuando ese derecho pasa por encima del también el derecho al trabajo, al libre tránsito y a la economía de otros?
Ese fue el tenor de las últimas protestas que afectaron a millones de mexiquenses un grupo de personas ejerció su derecho a la protesta, cerrando los principales caminos, llevando al colapso a otros.
Miles de trabajadores que no pudieron llegar a sus turnos, estudiantes que faltaron a clases, citas médicas y económicas canceladas por la imposibilidad de moverse, y otros más que decidieron quedarse en casa ralentizando la economía para no verse atrapados en ese colapso de calles.
Un derecho por encima de otro, y otros.
Ayer mismo la Presea Edomex debió moverse del centro de la capital mexiquense, hasta el Centro de Convenciones a las afueras de Toluca, tras las marchas.
Algo es cierto. Ese derecho a la manifestación debe cuidarse y exigir en su caso respuesta de las autoridades.