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mayo 18, 2024

Voces

Arreando al elefante | “No sabía”

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Fue la defensa de Felipe Calderón ante su cuestionada amistad y el exceso de poder que le dio a Genaro García Luna, ante la prensa que lo increpaba por el enjuiciamiento de quien fuera su mano derecha dijo : “No sabía, no me di cuenta” Extraña y poco hábil salida para quien manejó el poder estrechamente junto con él.

La misma respuesta de Amparo Casar ante la muerte de su esposo y el entredicho del accidente o suicidio, “no sabía”. Tan poco creíble el uno como la otra y tan burda la respuesta que solo quiere quitarse por el momento la presión.

¿No saben o les conviene no saber? La protección entre los del mismo grupo es tan grave que ya se ventila en congresos como el de España; en comparecencia, Gerardo Pisarello, exvice alcalde de Barcelona increpó a la ultraderecha con estas palabras: “No le perdonan al presidente Obrador que haya puesto los intereses de su pueblo a los beneficios de Iberdrola y otras corporaciones, o que haya salido a dar la cara cada día, no ante medios de comunicación afines, sino ante poderosos oligopolios comunicativos opositores que tienen detrás a fondos de inversión como Black Rock o a lobbies como la red Atlas en América. Esta red (…) recibe ingentes cantidades de Atlas Network, de USAID y de varios grupos de presión de los Estados Unidos”. (el discurso completo en su cuenta de X @G_Pisarello )

Todos vemos lo que ellos se niegan a admitir, que los oligopolios, financiados por empresas extranjeras luchan por volver a las arcas abiertas del país y sus recursos, a entronizar a las élites que “no ven”, que una pensión hasta el 2099 es inmoral; “no saben” que la Corte ha devuelto la libertad a los militares encarcelados por Ayotzi, ha protegido a las empresas, dará marcha atrás a la Ley Minera y en cambio, JAMÁS se manifestó contra ningún presidente del Neoliberalismo y solo con López Obrador ha plantado dura batalla.

Pero “no saben”, fingen estar del lado del pueblo y como Xóchitl, se aferran a la etiqueta de narco, publicada en un libro de ficción y sin la menor prueba. Y así, ciegos y sordos se hincan y veneran a quienes antes los despojaron pero que aún los mantienen con unas monedas y el falso status de “intelectual, empresario, politólogo o catedrático del ITAM”

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