Los enemigos de los toros

Los enemigos de los toros

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Eduardo Betancourt

DEBO SEÑALAR DE ANTEMANO MI AFICIÓN POR LA TAUROMAQUIA;

al final, comprendo que cada vez es más intensa la presión por suprimir los espectáculos taurinos. Tal medida terminará por extinguir a una especie animal espléndida, llena de belleza como lo es el toro de lidia.

Lamentablemente hay insensatos que hablan del sufrimiento animal sin meditar que ese sufrimiento en el ámbito taurino no es el único ni tampoco el más despreciable; en diversidad de lugares la crueldad contra animales es cotidiana: matar focas con golpes, ubicar a gallinas que ponen huevos en jaulas don de no pueden moverse; engordar animales con luz prendida para incrementar su peso. El martirio al que son sometidos en los rastros y en fin, sería innumerable señalar cómo los animales son víctimas de la crueldad humana; pero los supuestos enemigos de los toros se han encaprichado para abatir las corridas, con lo que sólo van a conseguir se extinga esta raza que por su propia naturaleza y su existencia es solo precisamente para la pelea, así como hay animales que existen para el consumo humano o como mascotas.

Hay estudios que comprueban que el toro de lidia muere en condiciones de satisfacción al salir a la arena para luchar, donde inclusive en ocasiones se le indulta; pero los enemigos taurinos no razonan, sólo ofenden y se encaprichan cuando después de injuriar se dedican a devorar animales que han sido víctimas de la tortura.

Lo más grave en el mundo taurino es que discrepantes se encuentran en su ámbito, tal es el caso de los llamados presidentes o jueces de las plazas de toros, quienes cotidianamente desoyen la opinión del público y de manera caprichosa imponen actos tiránicos que molestan a la audiencia, que para suerte de la fiesta más bella, le es fiel y con regularidad goza de ella.