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enero 26, 2022

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Rodríguez VS Marcone, un duelo clave

Ciudad de México.– Sarandí, Caseros, dos provincias de Buenos Aires que, como el resto son semillero de buenos futbolistas, pues es el deporte madre, fueron los sitios en donde vieron por primera vez la luz dos jugadores que estarán inmersos en la Gran Final del Apertura 2018, entre Cruz Azul y el América.

En la primera, hace 28 años, el 3 de junio de 1990, nació Iván Marcone, quien desde siempre se ha dicho un admirador de su paisano, Fernando Redondo, que por cierto igual ocupó la posición de medio de contención en el terreno de juego, y es al momento quien le da balance a Cruz Azul y, con apenas un semestre en la Liga MX, ya puede presumir que será parte de la disputa por el título azteca.

En la segunda, el 12 de abril de 1994 llegó al mundo Guido Rodríguez, el centrocampista del América que hace tres torneos llegara procedente de los Xolos de Tijuana para unirse al proyecto crema de la mano de Miguel Herrera, técnico que ya lo había dirigido en el equipo de la frontera, y pidió su incursión a Coapa.

Este par, que gustan del futbol fácil, y que pocas veces se notan en el rectángulo verde, serán dos tipos clave en las aspiraciones de sus respectivas escuadras, porque son también el soporte, y los que le dan balance a la columna vertebral.

PAGÓ EL DERECHO

Luego de un par de buenas temporadas con el Tijuana, y cuando El Piojo regresó al Nido para reeditar su proceso con los cremas, Guido Rodríguez fue adquirido por el conjunto americanista, pues era además un tipo básico en la disciplina de Miguel.

Aunque al principio le costó al pampero, pues se hizo expulsar un par de veces por jugar tan al filo de la navaja, entendió de qué se trataba, y entonces fue más mesurado, y se convirtió en un infaltable.

De hecho, durante el último semestre Guido se convirtió en el Caballo de Hierro vestido de amarillo, al totalizar todos los minutos minutos que disputó su escuadra en el torneo liguero.

Rodríguez, un futbolista que ocupa la posición de volante de recuperación, a su pinta de jugador de esfuerzo y mucho sacrifico, añade su cuota goleadora, sobre todo en este Apertura 2018, pues incluso ante Pumas fue el encargado de marcar el 4-1, cuando el partido estaba en sus primeros instantes en el complemento.

COMO ANILLO

Iván Marcone, de 28 años, y debutante en el circuito azteca, no necesitó de tiempo de adaptación, y parece que toda la vida jugó por estos rumbos, pues enseguida embonó como anillo al dedo, y fue una contratación que pudo completar Ricardo Peláez, desde la dirección deportiva.

Y, al igual que su colega de enfrente, al mediocampista argentino le costó con el rigor de los árbitros de casa, pues sus constantes cartones amarillos lo hicieron casi en cada partido jugar en el límite.

Con mucha recuperación de la bola, buena ubicación, toque y determinación, Marcone se une a la lista de elementos que revolucionaron la posición.

Junto a Rafa Baca o Javier Salas, Iván es el tipo encargado de equilibrar la balanza entre ofensiva y defensiva, pero además posee el futbol para hacer otro de los que generan juego para La Máquina.

Tal vez su asignatura pendiente es la portería rival, pues en su carrera sólo marcó tres goles.

Aunque está claro que los hombres de ataque son los que acaparan la atención, Guido Rodríguez e Iván Marcone tendrán un duelo personal que podría cambiarle la cara a la Final, según sea el caso.

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