Abrazando a Sharis Cid

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Raquel Bigorra

Qué tristeza ver a mi Sharis Cid, deshecha por la muerte de Isaías, su pareja. Qué duro golpe para una mujer que quienes la conocemos, sabemos que es un amor. Que merece la felicidad que tuvo… Hasta que le arrebataron la vida de su marido.

La veía tan contenta de haber formado una familia con Isaías y su hijo pequeño. Ahora con la dulce espera de su nieta, parecía que tenía todo en la vida. Y vaya que sí.

Justo nos acababa de invitar a la inauguración del hotel de Isaías Gómez, De Cantera y Plata, en San Miguel de Allende. Nosotros no pudimos ir por mis funciones del teatro. Estuve mirando las imágenes que compartió en Instagram de la inauguración y de los días que pasó en familia y sentimos muchísimo no poder acompañarlos. Todo pintaba para ser un fin de semana de ensueño.

Al enterarme de la horrible noticia, le hablé a un amigo en común, que sí fue a San Miguel con ellos y ya me dijo dónde velarían el cuerpo. Estuve con ella acompañándola en la despedida de su amor. El sitio estaba lleno de familiares y amigos. De veras que no se podía caminar de tanta gente que estaba allí para abrazarla.

A Sharis se le llenaban los ojos de lágrimas, cuando recordó cómo murió su pareja en sus brazos. Pensaba en el hijo de su marido y se ahogaba en sollozos. “En estos días cumplía años Prisco”, así le llamaba de cariño. Tomaba café, prendía un cigarro, tomaba otro sorbo de café, se secaba las lágrimas, recordaba la última llamada que le hizo su marido para avisarle que abriera el portón de la casa donde se estaban quedando y justo enfrente ocurrió la desgracia. Después sonreía entre lágrimas, recordando lo contento que estaba su marido con la inauguración. Se preguntaba por qué había pasado esto. Nos miraba, cerraba los ojos, se agarraba la cabeza y nos preguntaba que cuánto tiempo iba a sentir este dolor. No hallábamos las palabras. Solo la abrazábamos. Y así, sus hermanos, su hija Cristal, también Brandon Peniche, Arturo, su esposa, la familia de Isaías, Karla Pineda, Omar Suárez, Betty y Reynaldo López, el productor. Mucha pero mucha gente tratábamos de darle aliento. Ella, como siempre, una dama, a pesar del dolor y que el cuerpo apenas y podía sostenerla. Inmersa en el dolor, se daba el tiempo para agradecerle a todos la compañía. Me partió el alma verla así. Me pudo haber pasado a mí, a ti que me lees. Así es la vida, muy frágil. Lo perdemos todo en un momento. Siento tantísimo la pena tan grande por la que pasa Sharis Cid. Es una mujer buena, que espero la llegada de su nieta llene de alegría su corazón y encuentre consuelo y resignación a este duelo que hoy vive.

Más de cinco años de amor y felicidad vivió junto a Isaías Gómez, su gran amor. Como le dije: “Quédate con eso. El dolor que sientes es inmenso hoy, pero el amor de ustedes es infinito. Hay quienes nunca tienen la dicha y suerte de poder tener un amor tan bello como el de ustedes”.

Algunos amigos decían en el velorio que Isaías ya le había comprado el anillo para pedirle a Sharis matrimonio. Ya eran mucho más que eso, sin duda. Descanse en paz Isaías. Desde aquí te sigo abrazando fuerte mi Sharis Cid.