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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
El presidente municipal de Naucalpan, Isaac Montoya Márquez, decidió mantener el espectáculo “Harry Potter: El Bosque Prohibido” en el Parque Naucalli, pese a las inconformidades de habitantes y autoridades auxiliares que cuestionan la realización de actividades comerciales en un espacio destinado a la conservación ambiental y la convivencia pública.
La función inaugural está prevista para el 23 de octubre como parte de la estrategia denominada “Naucalli Nocturno”, con la que el ayuntamiento pretende incorporar actividades culturales y recreativas al recinto. Sin embargo, la decisión mantiene abiertas las dudas sobre las medidas que se aplicarán para evitar afectaciones al suelo, la vegetación y la fauna durante el montaje y la operación del espectáculo.

En declaraciones a medios de comunicación, Montoya Márquez defendió la continuidad del proyecto y afirmó que el parque debe conservar su utilidad para actividades culturales, deportivas y nocturnas. Al referirse a las críticas, el edil distinguió entre las inquietudes que consideró legítimas y las expresiones que calificó como políticas y “electoreras”, desestimando así una parte de los cuestionamientos planteados por los inconformes.
Como argumento para sostener la realización del evento, el alcalde informó que la compañía organizadora aceptó financiar trabajos de mantenimiento y rehabilitación. Entre las acciones mencionadas se encuentran el saneamiento de árboles afectados por plagas, la reposición de ejemplares con especies endémicas, la limpieza de residuos acumulados y labores de desazolve. No obstante, la administración no presentó cifras sobre la inversión comprometida ni un calendario detallado para ejecutar las intervenciones.

Tampoco se precisó públicamente cómo se supervisará el cumplimiento de los acuerdos ni qué mecanismos se aplicarán para evaluar el impacto ambiental del montaje. La decisión deja en el centro de la controversia la prioridad que el ayuntamiento concede a un espectáculo privado frente a las advertencias sobre la conservación de un espacio público.
Mientras el gobierno apuesta por atraer visitantes mediante actividades nocturnas, persiste la exigencia de transparentar las condiciones del acuerdo y garantizar que la actividad comercial no comprometa el patrimonio ecológico de Naucalpan.