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Por Diana Sánchez Barrios
La autodeterminación de la persona es la capacidad y el derecho de cada ser humano libre para tomar decisiones fundamentales sobre su propia vida de acuerdo con sus convicciones, valores, deseos y proyectos personales, sin imposiciones arbitrarias del Estado, otras personas o de instituciones que pretenden sustituir su libertad. Significa reconocer que cada individuo debe ser protagonista de su propia existencia y no un simple objeto de decisiones ajenas. En este sentido, la autodeterminación es una expresión de la libertad, la dignidad humana y la autonomía del individuo. La autodeterminación implica que cada persona pueda decidir, dentro del respeto a los derechos de los demás y al marco jurídico vigente, cuestiones esenciales de su existencia.
La autodeterminación personal permite decidir sobre el propio cuerpo cuando se requieren tratamientos médicos y procedimientos que afectan la integridad física; sobre la propia identidad permitiendo la libreexpresión de las formas de vida así como la identidad de género; sobre el proyecto de vida para establecer relaciones, aspiraciones y objetivos personales; sobre la salud aceptando o rechazando tratamientos médicos con información suficiente y sin coacción; y decidiendo sobre el final de su vida para expresar sus deseos respecto de cuidados, tratamientos y decisiones médicas al final de la existencia, incluida la posibilidad de solicitar la eutanasia cuando la ley lo permita y se cumplan sus requisitos.
Defender la autodeterminación significa reconocer que cada persona tiene derecho a tomar decisiones fundamentales sobre su existencia. No se trata solamente de elegir cómo vivir, sino también de reflexionar sobre cómo enfrentar el final de la vida cuando una enfermedad irreversible provoca sufrimientos que la persona considera incompatibles con su dignidad. Durante mucho tiempo, la muerte ha sido un tema rodeado de silencios, prejuicios religiosos, temores sociales y prohibiciones legales. Sin embargo, una sociedad verdaderamente democrática debe tener la capacidad de discutir incluso los asuntos más difíciles, sin imponer una única manera de pensar, de vivir o de morir. La democracia no consiste únicamente en respetar las decisiones de las mayorías, sino también en proteger la libertad de las personas para decidir sobre los aspectos más íntimos de su existencia.
Defender la eutanasia no significa despreciar la vida, nidebilitar su protección. Significa reconocer que la dignidad humana no puede reducirse a la conservación biológica del cuerpo independientemente de las circunstancias. Vivir dignamente importa, pero también es relevante que las personas no sean obligadas a prolongar un sufrimiento que consideran insoportable cuando se encuentran en condiciones médicas graves y cumplen requisitos estrictos para solicitar ayuda médica para morir. Por ello, una regulación responsable debe establecer requisitos rigurosos como consentimiento libre, informado, consciente y reiterado, comprobación de que no existe coacción así como información sobre las alternativas disponibles.
Hablar de eutanasia es hablar de libertad, de responsabilidad y de los límites del poder sobre nuestros cuerpos. Para garantizar la autodeterminación de la persona estaré presentando próximamente iniciativas legislativas para garantizar el derecho a la buena muerte en la Ciudad de México.
