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Por Gustavo Infante Cuevas
¡Cuando parecía que todo terminaría en las tarjetas, Sebastián Fundora sacó la dinamita y apagó las luces! El campeón superwélter del Consejo Mundial de Boxeo defendió su corona ante Ermal Hadribeaj con un nocaut dramático a los 2:59 del duodécimo asalto, en el Cosmopolitan de Las Vegas.

No fue una noche sencilla para el estadounidense. Hadribeaj llegó invicto, con hambre de historia y la intención de convertirse en el primer campeón mundial de boxeo de Albania. El retador buscó acortar distancias, atacó al cuerpo y obligó a Fundora a ensuciar la pelea, combatir en corto y olvidarse por momentos de la ventaja que le da su extraordinaria estatura.
Sin embargo, el campeón respondió. Fundora encontró los espacios, conectó sus uppercuts y fue desgastando a un rival que recurrió constantemente a los amarres. Las penalizaciones por sujetar a su oponente complicaron todavía más la misión del albanés.

Cuando el combate parecía encaminado a una decisión, llegó el desenlace. Una izquierda sacudió a Hadribeaj y otro gancho lo mandó a la lona. El réferi Thomas Taylor detuvo el enfrentamiento y Fundora conservó su cinturón.
La victoria fortalece sus aspiraciones de unificación en las 154 libras, donde nombres como Jaron Ennis y Vergil Ortiz aparecen en el horizonte. Pero no todo fue perfecto: el propio campeón reconoció que deberá corregir errores.
Fundora ganó, retuvo y cerró con autoridad, aunque el final dejó una pregunta para el debate: ¿qué ocurrió exactamente entre la campana y la detención?
En Las Vegas, el último segundo fue suficiente para separar la gloria de la derrota.
