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Por Eduardo López Betancourt
Finalmente se debe señalar: gobernar escuchando es digno de encomio. El dirigente que se sienta y oye al ciudadano recupera legitimidad. Así lo han hecho los grandes: Mandela preguntando a sus enemigos, Merkel convocando a científicos, Mujica en consejo de barrio. Ellos entendieron que en el despacho no se dan las respuestas.
Sin embargo, reconocer ese mérito no implica aplaudir todo; hay una línea delgada entre cercanía e impulso. Medir la palabra es obligación del mandatario; poner ejemplos de escucha es virtuoso, pero evitando tomar determinaciones sin meditar. Asumir decisiones “en caliente” ante un cuestionamiento capcioso, es grave error; la ocurrencia gana titulares periodísticos, pero pierde una nación. Sucumbe quien confunde comunicar con gobernar, porque ahí el dignatario queda en evidencia; desde un estrado único, transformado en centro del universo, un hombre solo, con el ingente aparato del poder detrás, respondiendo de memoria sobre seguridad, economía, salud y cultura. El formato se presenta como transparencia, pero se convierte en tribunal. Se puntualiza, existe condena sin pruebas, se exhibe, y después una frase llana es desmentida por los propios secretarios.
Gestionar así genera lo contrario a la certeza. Cifras que se contradicen, anuncios que no se cumplen, creando una polémica que tapa lo importante. Opinar de múltiples temas, sin haber madurado el expediente, es la antítesis de la buena administración. Lo que era virtud (escuchar), se pervierte en vicio (improvisar).
Basta ver el resultado: la agenda del país depende de enunciados y no de planes. En definitiva, el caso del ejercicio de hablar sin guion, creyendo que se informa, es un yerro estratégico.
Rectificar es de sabios; ser “todo oídos” sí, pero decidir con pausa, datos y consejo. Nunca el panegírico fácil debe sustituir el análisis serio del gabinete. Ponderemos a quien oye a la gente, pero exijamos al que piensa antes de actuar. Real gobernar no es ocupar el micrófono, sino responsabilizarse lo que se dice a través de él.
