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Por Ricardo Sevilla
Ayer, el Segundo Informe de Gobierno de Clara Brugada fue la radiografía brutal de una oposición moralmente derrotada y la constatación de un proyecto popular que avanza con la fuerza de un huracán. Abrumada por una aplastante mayoría, la derecha lució desencajada, histérica y sin brújula.
Agotadas las ideas y vacíos de propuestas, los legisladores conservadores prefirieron el escupitajo verbal antes que el debate serio.
La diputada priista Tania Larios convirtió la tribuna en una pasarela de injurias que terminó ahogada bajo el retumbo unánime de la marea social en el recinto legislativo: “¡Es un honor estar con Clara hoy!”. Ante el atronador respaldo popular, la legisladora priista solo atinó a pasear su mirada, atónita y desconcertada.
Por su parte, el reclamo oportunista de Royfid Torres (MC) y el murmullo sobreactuado de Andrés Atayde (PAN) intentaron dinamitar una realidad incontrovertible: la inversión pública y el despliegue de infraestructura social más agresivo en la historia reciente de la capital.
Los voceros del privilegio atacaron al Metro ignorando con dolo los datos duros, por eso hay que recordárselos:
Inversión y Movilidad: Una inyección histórica que supera el 55% de incremento en inversión pública, la expansión de Ecobici a 15,000 unidades (60% más red), la renovación de la Línea 2 del Metro y la consolidación de la electromovilidad con nuevas líneas de Cablebús.
Vivienda Digna: Un presupuesto récord de 9,000 millones de pesos destinados a garantizar el derecho al techo y frenar la especulación inmobiliaria.
Obra Hidráulica y Urbana: Más de 3,500 obras ejecutadas y 3,360 millones de pesos en infraestructura hídrica, logrando reducir en un 90% las afectaciones por lluvias.
Pero a la derecha no le gustan los datos duros.
En un despliegue de cinismo, pretendieron lucrar políticamente con una manifestación del IMSS acusando represión. Es la hipocresía sistemática de los desmemoriados; la falacia de quienes añoran los tiempos en que el Estado aplastaba la protesta social.
Frente a la estridencia y la chicana conservadora, la Jefa de Gobierno respondió con la frialdad de los números, la contundencia de los argumentos y el filo de la ironía.
Brugada recordó que su movimiento es heredero directo de la dignidad estudiantil de 1968, marcando un límite infranqueable entre los regímenes que masacraron y privatizaron la ciudad, y la administración que hoy la transforma con derechos e inclusión.
