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Ceci Vadillo
La semana pasada, Andrés Manuel presentó su libro Pueblo mediante un video en el que hace una profunda reflexión sobre el momento actual que vale la pena conocer.
Comienza recordando la larga historia de intervenciones de Estados Unidos en los asuntos internos de México: desde Juárez y Maximiliano hasta Huerta y el embajador Henry Lane Wilson, pasando por las presiones frente a la nacionalización del petróleo.
La conclusión es clara: México sólo puede contener la injerencia extranjera cuando tiene gobiernos que defienden su soberanía y no son entreguistas.
Este recuento ocurre en un momento en que la intervención estadounidense en la política latinoamericana vuelve a ser evidente. En el clásico estilo de López Obrador, la historia sirve para entender el presente.
Después aborda otro mecanismo de intervención: la difusión de mentiras mediante comunicadores aliados y redes sociales. A este fenómeno lo vincula con el neofascismo y recuerda a Goebbels y la propaganda nazi: repetir una mentira hasta intentar convertirla en verdad.
AMLO hace también un balance de los avances de la 4T: recursos que antes terminaban en privilegios y corrupción hoy financian programas sociales; el salario mínimo ha crecido en 150% y 13 millones de personas salieron de la pobreza. Destaca un dato fundamental: hoy en México hay más personas en la clase media que en situación de pobreza.
Pero la transformación no es solamente económica. Si bien hay un riesgo de que la clase media pueda ser aspiraciones, menciona algo que nunca debemos olvidar: la revolución de las conciencias. Es decir, construir una sociedad basada en el humanismo mexicano: la solidaridad y el principio de no dejar a nadie atrás.
Y comparte un dato que me parece precioso: México es hoy un país más feliz. Señala que avanzamos del lugar 25 al 10 entre los países más felices, mientras Estados Unidos cayó del 21 al 24. Dos modelos distintos: uno profundamente individualista y otro que busca poner en el centro el bienestar, la comunidad y nuestra enorme riqueza cultural.
Finalmente, AMLO celebra uno de sus mayores legados: una sucesión encabezada por Claudia Sheinbaum, una mujer surgida del movimiento que ha mantenido y profundizado la transformación. A ella dedica Pueblo. Pueblo no es sólo una reflexión sobre lo que hemos logrado. Es también una advertencia sobre lo que debemos defender: nuestra soberanía, la revolución de las conciencias y un proyecto que entiende que el verdadero desarrollo se mide en el bienestar y la felicidad del pueblo
