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¿Cómo se le puede llamar a alguien que dice informar y omite un detalle importante? Póngale usted el adjetivo que quiera, pero el hecho es que el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, mintió por omisión al callar el “pequeño detalle” de que el embajador Johnson asistiría a la ceremonia de la primera piedra de una “Academia Internacional de Capacitación Policial”.
De inmediato, Kuri intentó deslindarse mostrando un comunicado que no indicaba las razones exactas del evento y que minimizaba la causa medular de un proyecto que la SRE califica como cooperación en seguridad, mientras la Cancillería señalaba que debía pasar primero por el Grupo de Alto Nivel de Seguridad.
El embajador Johnson desmintió al gobernador, quien había asegurado que el proyecto “no implica de ninguna forma el establecimiento de mecanismos directos de cooperación internacional en materia de seguridad o procuración de justicia”, en tanto que Johnson describió a la academia como la primera instalación de su tipo en México y América Latina, dedicada a capacitar para detectar e interceptar drogas, armas, dinero ilícito y contrabando, y habló de fortalecer la cooperación entre Estados Unidos y Querétaro, dejando al descubierto la mentira.
Mientras el gobernador le decía a la Cancillería que no se trataba de cooperación en seguridad, el embajador anunciaba lo contrario.
Con más de 11 años de carrera política, desde que fue presidente municipal de Corregidora hasta hoy, resulta inverosímil que desconozca las limitaciones de los estados frente a la Federación. Su “aviso” fue una verdad a medias para proteger sus intereses y, por lo poco claro de su escrito, todo apunta a que sabía que estaba rebasando sus atribuciones como gobernador.
También se ha mencionado la presencia del comandante interino de la 17.ª Zona Militar de la Sedena, de un capitán de la Guardia Nacional y del delegado de la FGR en Querétaro como supuestos “avales” de la legitimidad del evento, pero esto es solo otra capa de justificación, ya que su presencia física en la ceremonia no implica la autorización del gobierno federal, ni que la SRE haya aprobado el esquema de operación, ni que se haya seguido el procedimiento que la propia Cancillería dice que corresponde.
La transparencia, queda claro, no es la prioridad del gobernador. Lo mínimo que le corresponde ahora es explicar qué se acordó, con quién y con qué autorización.
¿Cuántos funcionarios conoce usted que se manejan igual?
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez
