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Por Jorge Gómez Naredo
Los hizo enojar. Y mucho. Andrés Manuel López Obrador publicó el pasado 30 de septiembre un video en redes sociales para anunciar su nuevo libro, el cual se llama Pueblo.
Los de oposición y sus voceros entraron en un estado de odio e hicieron interpretaciones sobre por qué AMLO decidió anunciar su nuevo libro, las cuales sólo causaron risa por ridículas y absurdas. Incluso algunos llegaron a afirmar que el expresidente difundió el video porque Estados Unidos estaba a unos días de capturarlo.
El punto que quedó demostrado con el video es que los de oposición siguen sin superar a López Obrador. Lo odian mucho. Lo detestan. Le desean lo peor. Y esos opositores no comprenden lo que significa AMLO para el pueblo.
El expresidente ya no sólo es una figura política, sino que se ha transformado en un símbolo de identidad popular. AMLO hizo lo que parecía imposible en este país: que una persona del pueblo ganara las elecciones; que, ya en el cargo, representara realmente a ese pueblo y, lo más importante, que mejorara sus condiciones de vida. Eso es un escudo ante las campañas de mentiras y también una catapulta para convertirse en un símbolo identitario de amplios sectores de la población.
La oposición en México, en lugar de comprender este fenómeno, que va más allá de lo político y se inserta en lo antropológico, decidió enfocarse sólo en atacar a AMLO.
Por eso los de oposición hoy tienen tan malas perspectivas electorales: piensan que atacando a AMLO ganarán simpatías, cuando, en realidad, lo que consiguen es generar antipatías.
Fuera de la gente ligada a la derecha, la gente reaccionó positivamente al video del expresidente, y eso evidencia que el pueblo lo respeta y que es una guía ideológica que está convirtiéndose en un símbolo no sólo de la izquierda en México, sino del país en términos generales.
