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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- De acuerdo con el documento ¿Quién controla México? Mapa térmico del control del narcotráfico y del cobro de piso por estado y ciudad, el crimen organizado cuenta con el control efectivo en el 30 por ciento del territorio mexicano, mientras que en el 47 por ciento del país, hay una disputa entre los grupos delincuenciales y las autoridades.
El estudio revela que en los estados de Baja California, Chihuahua, Colima, Guanajuato, Guerrero, Michoacán, Morelos, Quintana Roo y Sinaloa la presencia de las bandas delictivas es muy fuerte, con actividades que van desde el pago de cuotas, el control de mercados, la instalación de retenes, así como la cooptación de las autoridades locales, como parte de las acciones ilegales más frecuentes.

Aunado a lo anterior, se establece que en el restante 23 por ciento del territorio mexicano, la presencia de estos agrupaciones delictivas es menos consistente debido a que las instituciones del Estado en los tres órdenes de gobierno se mantienen más constantes en las labores de seguridad.
Respecto a las entidades federativas donde se mantiene un control compartido entre autoridades y delincuentes son 14 las que entran en la categoría Baja California Sur, Chiapas, Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas. El total abarcaría hasta el 59% de la población.
Mientras los restantes nueve estados se catalogan como de dominio de las autoridades, estos son: Aguascalientes, Campeche, Coahuila, Durango, Hidalgo, Nayarit, Puebla, Tlaxcala y Yucatán, con un porcentaje que abarca el 17% de los habitantes de suelo mexicano.
Se precisa que la presencia de los grupos dedicados a las actividades ilegales, no se debe considerar solo en delitos como asesinatos o enfrentamientos armados entre ellos, sino que registra otro tipo de actividades como la extorsión, el cobro de piso, cooptación de las autoridades locales, la intervención en las actividades económicas o alterar la movilidad de la población respecto a los lugares donde mantienen su presencia.
