Visitas
Redacción
Grupo Cantón
Ciudad de México.– La alcaldía Coyoacán emprendió acciones para preservar el Puente de Panzacola, edificado en 1763 y declarado Monumento Histórico en 1932, cuya estructura se ha visto amenazada por el estacionamiento indebido y el tránsito constante.
El dispositivo busca proteger un patrimonio que forma parte de la memoria urbana y que aún se mantiene en uso, con más de 260 años de antigüedad.

En coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la demarcación desplegó personal para impedir que decenas de vehículos ocupen la zona como estacionamiento, incluso sobre las banquetas. La medida incluye sanciones y controles viales para restringir el acceso de vehículos pesados, recuperar el uso peatonal y garantizar la funcionalidad del espacio.
El proyecto de recuperación contempla la instalación de mobiliario urbano, isletas para evitar estacionamiento irregular y señalización que ordene el flujo vehicular. La intervención se ubica en la entrada hacia Coyoacán, en Av. Universidad y Francisco Sosa, límite del Barrio de Santa Catarina, donde el puente marcaba el inicio del antiguo Camino Real que conectaba con San Ángel.
Autoridades locales subrayaron que el valor arquitectónico e histórico del puente no puede seguir expuesto al deterioro por la invasión de espacios peatonales y el uso indebido como estacionamiento. “Preservar este sitio es preservar la identidad de Coyoacán y la memoria de la ciudad”, señalaron.
El informe de la alcaldía advierte que la conservación del patrimonio cultural debe ser prioridad frente a la indiferencia y el descuido. El Puente de Panzacola, símbolo de la historia capitalina, se convierte hoy en un recordatorio de que la modernidad no puede arrasar con la memoria colectiva.
