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Debilitan microsismos las estructuras de los hogares, especialmente en AO

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Diego Raya

Ciudad de México.- Durante los últimos años, los habitantes del poniente de la capital del país —especialmente, de colonias de la alcaldía Álvaro Obregón— han sentido la fuerza de los microsismos, movimientos telúricos que tienen su epicentro en la zona cerca a Plateros. Por ello, tanto universidades como la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) han estudiado los efectos de estos movimientos y su potencial capacidad de daño.

El origen de los microsismos en el poniente de la Ciudad de México está relacionado con la existencia y reactivación de fallas geológicas preexistentes, explicó Luis Quintanar, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM en entrevista con Diario Basta!: “Cualquier sismo que ocurra en cualquier parte del mundo ocurre por la existencia de una falla, de una falla preexistente”, señaló, y precisó que en el poniente de la capital estas estructuras forman parte del sistema de fallas de la Sierra de las Cruces. En este sentido, aclaró que “los sismos no provocan las fallas, son las fallas las que provocan los sismos”, por lo que la llamada falla de Plateros, al igual que las de Barranca del Muerto y otros segmentos, corresponde a estructuras geológicas que ya existían.

Sobre las causas de su reactivación, el especialista explicó que pueden estar relacionadas con la acumulación prolongada de esfuerzos en el subsuelo, hasta superar el límite elástico de los materiales: “Se sobrepasa el límite de esfuerzos elásticos existentes en el área y entonces sobreviene el sismo”, expuso. Asimismo, indicó que existe la hipótesis de que algunos grandes sismos ocurridos fuera del Valle de México pueden transferir esfuerzos hacia la capital y contribuir a incrementar los que ya existen en la región, lo que provoca nuevamente la ruptura de las fallas.

Respecto a las posibles consecuencias para la población del poniente, Quintanar señaló que estos movimientos ocurren a poca profundidad, generalmente a un kilómetro o menos, por lo que pueden sentirse con una intensidad elevada en las zonas cercanas. No obstante, debido a que se activan segmentos pequeños de las fallas, suelen durar menos de un segundo y hasta ahora no se caracterizan por provocar colapsos como los grandes sismos. Aun así, advirtió que “a fuerza de jalones y jalones y jalones pueden llegar a debilitar un poco la estructura”, por lo que recomendó revisar periódicamente las viviendas y prestar atención a la aparición de grietas estructurales, particularmente aquellas que afecten directamente la construcción.

Finalmente, el investigador llamó a la población a adoptar medidas preventivas y no minimizar estos movimientos: “La recomendación es vigilar continuamente si aparecen algunas grietas de tipo estructural”, sentenció, y dijo que las grietas diagonales pueden ser un indicio que debe ser revisado por especialistas para determinar si existe algún debilitamiento y la necesidad de reforzar la construcción. Además, pidió tomar en serio las medidas de protección civil, incluidos los simulacros, pues recordó que los sismos no se presentan únicamente en el poniente, sino también en otras zonas de la capital, y que la población debe estar preparada tanto para los movimientos originados dentro del Valle de México como para los provenientes de la costa del Pacífico.

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