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ANA E. ROSETE
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- México aparece entre los países con mayor nivel de criminalidad del mundo en la actualización 2026 de World Population Review, que coloca al país en el tercer sitio de su clasificación de criminalidad, con una puntuación de 7.7 sobre 10.
De acuerdo con el ranking, basado en el Global Organized Crime Index (GOCI), México se encuentra únicamente por debajo de Myanmar, que registra 8.1 puntos, y Colombia, con 7.8.
Después aparecen Ecuador, Paraguay y República Democrática del Congo, todos con 7.5.

El dato que particularmente llama la atención es el correspondiente a los mercados criminales. México obtiene 8.3 puntos, una cifra superior a la de Myanmar, Colombia y el resto de los países que aparecen en los primeros lugares de la tabla.
El indicador del GOCI no mide simplemente delitos comunes. Evalúa la presencia y dimensión de actividades de criminalidad organizada, considerando distintos mercados ilícitos y la participación de actores criminales, además de la capacidad de los Estados para responder a estas estructuras.
En el caso mexicano, la puntuación de 7.1 en actores criminales se combina con apenas 4.5 puntos en resiliencia, indicador relacionado con la capacidad institucional y social para enfrentar y reducir el impacto del crimen organizado.
La fotografía también coincide con otros indicadores que World Population Review incorpora en su análisis. En su apartado de delitos violentos, México aparece con una tasa de homicidios de 24.86 por cada 100 mil habitantes, correspondiente a datos de 2023 utilizados para comparación internacional. Esa cifra coloca al país por encima de Costa Rica y muy por debajo de Jamaica, Ecuador y Haití, que encabezan esa medición.
El propio sitio advierte que no existe un único indicador capaz de describir toda la criminalidad de un país. El GOCI mide criminalidad organizada, mientras que otros índices utilizados por World Population Review se basan en percepción del delito o estadísticas oficiales, por lo que sus resultados pueden variar.
Pero en el caso mexicano, la señal es clara, el mayor peso no está únicamente en los delitos callejeros, sino en la dimensión de los mercados criminales organizados.
