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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
En el municipio de Ocoyoacac comerciantes y prestadores de servicios del parque La Marquesa solicitaron patrullajes permanentes ante los recientes hechos de violencia en la zona. Aseguran que el temor de los visitantes ya afecta las ventas y, con ellas, el sustento de familias de las comunidades cercanas.
La preocupación aumentó tras un enfrentamiento entre habitantes de San Jerónimo Acazulco y San Pedro Atlapulco, ocurrido el pasado fin de semana. Durante el conflicto se escucharon disparos y hubo personas lesionadas. Trabajadores de los parajes señalaron que la presencia de armas largas les hizo temer que la confrontación pudiera extenderse hasta los espacios recreativos. “Cuando se genera un pleito grande no sabemos si van a llegar hasta los parajes y se desate una balacera”, relató un prestador de servicios que pidió reservar su identidad por temor a represalias.

A este episodio se suman los hallazgos de cuerpos en la zona boscosa. Los entrevistados dijeron que, aunque se trata de hechos distintos, ambos influyen en la decisión de algunas personas de acudir a La Marquesa. Una comerciante afirmó que hay clientes que dudan en visitarlos y que esa menor afluencia se refleja en sus ingresos.
La actividad turística sostiene a quienes preparan y venden alimentos, rentan caballos o motocicletas y ofrecen otros servicios recreativos. Por ello, explicaron, una jornada con pocos visitantes repercute directamente en los recursos disponibles para sus hogares. Los trabajadores pidieron al Ayuntamiento de Ocoyoacac y a la Secretaría de Seguridad del Estado de México que mantengan recorridos en los accesos, caminos y parajes. Consideran necesario detectar la presencia de personas armadas y dar protección tanto a los turistas como a quienes permanecen en sus negocios hasta el anochecer.
“Si la gente ve a los policías se siente más segura, viene con confianza y hasta para nosotros, que cerramos ya tarde”, señaló otro comerciante. Los entrevistados solicitaron que la vigilancia se mantenga más allá de los días posteriores a cada incidente. Su principal demanda es poder trabajar sin temor y evitar que la inseguridad siga reduciendo la llegada de clientes a una zona de la que dependen numerosas familias.
