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“No podemos detener un sismo, pero sí podemos prepararnos”, declaró la jefa de Gobierno, Clara Brugada ante la prensa que la esperaba afuera de sus oficinas.
Siempre me he preguntado ¿cuántas vidas se habrían salvado si en 1985 existieran este tipo de protocolos?, ¿cuántas, si para entonces los protocolos de construcción hubieran sido los que hoy tenemos y se cumplieran?, aun en 2017, 32 años después de aquel primer terremoto, vimos con dolor que muchas de las especificaciones de construcción segura no se habían llevado con el rigor requerido y de nuevo, costaron vidas.
El simulacro del sábado nos recordó muchas cosas: poner nuestra seguridad en primer lugar, saber cómo hacerlo, refugiarse en los sitios seguros designados, tener a la mano los documentos indispensables para cualquier trámite, etc., y aunque la mayoría de la población acata y entiende la importancia de estos ejercicios, pudimos observar que en zonas de restaurantes, la gente permanecía indiferente, sin que la gerencia de dichos lugares los urgiera a acatar un ejercicio tan simple pero que podría hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Con todo, la población en su mayoría entiende la importancia de practicar los simulacros, pero otras áreas han permanecido con las viejas prácticas de antaño, y me refiero a la de la construcción, detectada desde 2011, pero que estalló a partir de 2017, el “cártel inmobiliario”, una red de corrupción y bienes raíces operada principalmente en la alcaldía Benito Juárez en donde a través de corrupción se consiguen permisos apócrifos de construcción con niveles más altos de los originalmente dispuestos, ignorando el reordenamiento urbano y violando los límites de uso de suelo. Un cártel patrocinado por empresas constructoras y organizado por políticos como Christian Von Roerich, ex alcalde de Benito Juárez; Adelaida García, exdirectora de Obras, Desarrollo y Servicios Urbanos en la misma alcaldía y Sofía Von Roerich, hermana del exalcalde y actualmente en prisión domiciliaria son los nombres que más suenan y que están en proceso; otros, como Jorge Romero y Santiago Taboada han sido mencionados como parte de esta red en tanto que, Víctor Mendoza, está prófugo.
Y aunque todos cayeran, otros los sustituirán porque la corrupción inmobiliaria no solo no se ha detenido, sino que continúa en todas las alcaldías, arriesgando a los ciudadanos que estarán expuestos a que otro terremoto los deje sin vivienda o sin la vida. De simulacros vamos y en el combate a ese tipo de corrupción, también.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez
