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GUSTAVO INFANTE CUEVAS
Ryan García y Conor Benn prometían una pelea pareja, de estilos completamente distintos, y cumplieron… aunque por mucho menos tiempo del esperado.
Ryan llegaba con la velocidad como su principal arma: explosivo, reservado con la derecha y peligroso cuando encontraba el momento exacto para atacar. Benn, en cambio, venía acostumbrado a intercambiar golpes, a recibir y responder con potencia, además de tener en la agresividad una de sus mayores virtudes.
No hubo round de estudio. Desde el primer campanazo fueron directamente a pelear, a atacar y a buscar imponer condiciones. Pero también desde el inicio apareció el error que terminaría costándole la pelea a Benn: permitir constantemente la entrada del gancho y, sobre todo, del volado de derecha de García.
Ryan también sintió la pegada del británico. Por eso evitó quedarse demasiado tiempo en la corta distancia, esperando el momento para contragolpear. Y cuando apareció la oportunidad, no la desaprovechó: una derecha fulminante mandó a Benn a la lona en el segundo round. Después vino la ráfaga de golpes contra las cuerdas y la intervención del réferi.
García cumplió su promesa de ganar por nocaut antes del quinto round y retuvo el campeonato wélter del CMB.
La noche también tuvo un detalle especial: el Consejo Mundial de Boxeo entregó al ganador el cinturón conmemorativo “Patriota”, creado para celebrar el 16 de septiembre y la Independencia de México.
Una gran pelea, un desenlace explosivo y una Ryan García mejor que nunca pidiendo a Teófimo López.
