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Diego Raya
Ciudad de México.– Las personas que sufren discapacidad en el país, aunado a las dificultades y limitaciones físicas con las que ya deben convivir por toda su vida, también deben convivir con el rechazo de los empleadores, pues de acuerdo a las estadísticas, apenas un 1.9 % de las empresas que operan en México reportan emplear personas con discapacidad. Aunado a lo anterior, la estadística es carente y los propios espacios donde se emplea a los trabajadores no son aptos para sus condiciones.
De acuerdo con la información, en México millones de personas viven con condiciones que transforman su forma de moverse, ver, escuchar o participar en el día a día. Según datos de la Secretaría de Salud y del INEGI actualizadas hasta 2023, en el país existen más de 9.5 millones de personas que viven con alguna discapacidad. Con dicho dato, se puede deducir que 1 de cada 5 hogares mexicanos tiene, al menos, una persona con discapacidad.

En ese sentido, dicho universo de la población que convive con discapacidades se reparte de la siguiente forma: 3.6 millones de personas tienen alguna discapacidad motriz mientras que, 2.3 millones tienen alguna de tipo auditivo. Por su parte, 1.6 millones de mexicanos conviven con discapacidades de tipo visual y, finalmente, 1.5 millones de habitantes sostienen una discapacidad cognitiva.
La información anterior provoca una realidad laboral negativa, pues se calcula que solo el 1.9% de las empresas en México reportan emplear personas con discapacidad. En esa ruta, de las más de 3.6 millones de personas que padecen de alguna discapacidad, solo el 20 % logra conseguir empleo. Más aún, de ese 20 %, solo el 25 % de quienes obtienen empleo lo desempeñan en el sector formal.
Pocos empleadores, pocas estadísticas
En entrevista con Diario Basta, Javier Mungia, integrante de la asociación Yo También, señaló que en México existe una falta de información estadística que permita conocer con precisión la situación laboral de las personas con discapacidad: “No hay datos sobre discapacidad y trabajo en México. ¿Cuántas personas con discapacidad no pueden encontrar un trabajo? No sabemos a ciencia cierta”, afirmó, al advertir que la ausencia de cifras impide dimensionar el problema y diseñar políticas públicas adecuadas.
Explicó que esta falta de información parte de una deficiente manera de contabilizar a las personas con discapacidad en el país: “En México no existen datos estadísticos sobre discapacidad, porque la discapacidad se cuenta mal”, sostuvo. Detalló que el INEGI separa los registros entre limitaciones, condiciones de salud mental y psicosociales y discapacidad propiamente dicha, pese a que, desde su perspectiva, las tres categorías forman parte de la discapacidad. Esta clasificación provoca que cada secretaría las cuente de manera distinta y que los estados utilicen diferentes datos base o interpretaciones de la información del INEGI.
Si hay empleo, condiciones no son adecuadas
Sobre las iniciativas que existen en algunos estados y municipios para establecer cuotas laborales destinadas a personas con discapacidad, Mungia consideró que estas medidas presentan diversas interrogantes y limitaciones: “Medio pueden existir algunas iniciativas, pero ¿qué discapacidades, cuáles discapacidades? El lugar, ¿está adaptado? Pues no, no está adaptado”, cuestionó, al puntualizar que no basta con establecer porcentajes de contratación si los centros de trabajo no cuentan con las condiciones necesarias para garantizar la inclusión laboral.
Ante dicho escenario, sostuvo que México carece de una base sólida para conocer aspectos fundamentales como el acceso al empleo, los ajustes razonables, las cuotas laborales, los salarios y la igualdad de condiciones para las personas con discapacidad: “En un país sin datos estadísticos sobre una población a la que ni siquiera se sabe identificar plenamente, ya un caso muy particular como el hecho del acceso laboral, ajustes razonables, porcentajes, salarios e igualdad, pues déjalo de lado”, expresó. Concluyó que, actualmente, no existe información suficiente ni cuantitativa, ni cualitativa para conocer de manera integral la realidad laboral de este grupo poblacional.
